Aunque existen proyectos aprobados por parte del INAH, la rehabilitación del teatro José Peón Contreras sigue detenida por falta de recursos
Aunque existen proyectos aprobados por parte del INAH, la rehabilitación del teatro José Peón Contreras sigue detenida por falta de recursos

  • Aunque existen proyectos aprobados por parte del INAH, la rehabilitación del teatro José Peón Contreras sigue detenida por falta de recursos
  • Un académico plantea la participación de gobierno, iniciativa privada y sociedad civil para financiar la restauración del Peón Contreras

Un inmueble histórico siniestrado es como un enfermo, un paciente sujeto a estudios, diagnóstico y tratamiento, pero cuya recuperación está sujeta a una costosa cirugía.

Sin dinero no puede haber cirugía: se pueden tener todos los estudios para trabajar, pero sin dinero no hay manera de iniciar las obras.

Así lo indica Antonio Rodríguez Alcalá, doctor en Arquitectura con Mención Honorífica por la Universidad Nacional Autónoma de México, en relación con lo que enfrenta actualmente el teatro José Peón Contreras, el cual se incendió hace cuatro años.

Hace unos días el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Joel Omar Vázquez Herrera, informó que ya existen proyectos dictaminados para reanudar la reparación de este recinto que ha permanecido cerrado.

Sin embargo, señaló que aún no se cuenta con los recursos necesarios para ejecutar las obras, por lo que la mayor parte de la inversión tendría que ser aportada por el gobierno del Estado.

Antonio Rodríguez Alcalá, profesor investigador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac Mayab, ha colaborado en investigaciones, proyectos y obras de restauración y conservación del patrimonio cultural edificado de Yucatán y otros estados del país.

Es fundador de Præteritas Urbes, una firma de consultoría y proyectos culturales de base tecnológica con proyectos en activo en EE.UU., Guatemala y México. Adjunct Faculty Member de la Missouri State University (EE.UU). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI-1).

En entrevista con el Diario, el especialista responde algunas preguntas que surgen a raíz de lo expuesto por el INAH, referente a que no corresponde al instituto proveer los recursos económicos para la obra, sino solo estudios, la planeación e implementación de las obras de restauración, así como la parte administrativa y legal de los trabajos.

¿Qué tan común es que inmuebles históricos sufran abandono administrativo después de un siniestro y qué consecuencias suele dejar eso a largo plazo?

“Un inmueble con las características propias del teatro José Peón Contreras, tan emblemático e importante en el estado, un ícono de la cultura y el arte, cuando sufre un siniestro de una gran magnitud que compromete su estética e integridad no es algo que se tome a la ligera”, explica el entrevistado.

“Entiendo por cuanto se ha dicho que las autoridades responsables de la atención del inmueble han venido trabajando desde varios frentes con la intención de rehabilitar el teatro, y que vuelva a estar en condiciones para la realización de actividades en sus espacios”, explicó.

“La intervención de un inmueble histórico siniestrado implica muchos y minuciosos estudios para establecer un plan de trabajo con las acciones adecuadas según se requiera, estudios que requieren tiempo y recursos que pueden implementarse en forma inicial; conocer y planear con rigor técnico es básico”.

El entrevistado precisa que en el caso del teatro Peón Contreras no hay un abandono administrativo, pues las autoridades reconocen que en este momento el problema no es la planeación, sino la falta de liquidez para realizar las obras.

¿Puede hablarse de una crisis de mantenimiento preventivo en edificios históricos de Yucatán?

No sería exacto porque hay inmuebles en el centro de Mérida que reciben mantenimiento (la Casa de Montejo, el Ateneo, la Catedral, la Pinacoteca, el edificio central de la Uady, el Hotel Sevilla), replica.

El mantenimiento es una constante, un inmueble en uso que recibe mantenimiento constante no se daña tan rápido, las reparaciones son razonables, indica. No es el caso del teatro Peón Contreras, aquí el inmueble se siniestró, no es algo esperado y atender las consecuencias no es fácil; al contrario, se torna más complejo.

La falta de recursos económicos es una limitante, sin dinero no hay restauración, sin restauración es un espacio que no opera, a más deterioro se necesitan más recursos y se vuelve un problema”.

¿Qué responsabilidad tienen los distintos niveles de gobierno cuando un patrimonio histórico permanece años sin intervención?

Definitivamente, en cierto modo, hay responsabilidad de las autoridades, pero cada una tiene funciones específicas, señala. El INAH, ya se dijo, administra, es custodio y apoya en labores de restauración desde la trinchera de investigación, planeación, supervisión, técnicas, recursos humanos, etcétera, pero no tiene recursos para una obra de restauración a esta escala.

El entrevistado no tiene conocimiento de que un inmueble como el teatro Peón Contreras cuente con algún tipo de seguro, mucho menos bajo qué condiciones y con qué tipo de cobertura.

El gobierno del Estado opera sus recursos con planeación, pero no siempre son suficientes para un proyecto así. Siendo este teatro un símbolo del estado, un lugar icónico, histórico y especial, a nadie le beneficia que esté cerrado e inutilizable, refiere.

“Pienso que la procuración de los recursos económicos necesarios también debe involucrar a la sociedad civil, a la iniciativa privada organizada; todos deben involucrarse porque se trata de algo muy especial que da identidad a Yucatán”.

“Me parece que el financiamiento del proyecto es cuestión de voluntad y esfuerzo, no una cuestión política”.

Se recordó que a finales del siglo XX y principios del XXI un grupo de empresarios locales sumó esfuerzos para conformar la asociación civil Adopte una Obra de Arte.

Se trata de una iniciativa en la cual la sociedad civil, gobierno e INAH aportan recursos económicos (los primeros) y el instituto la planeación y ejecución de los trabajos, logrando el rescate de numerosos retablos y la impermeabilización de decenas de templos franciscanos en riesgo de perderse por la falta de mantenimiento.

¿Qué riesgos existen cuando un edificio histórico permanece tanto tiempo sin intervención integral tras un incendio?

“La planeación y estudio de los trabajos a realizar en un inmueble histórico siniestrado son algo técnicamente cuidadoso, meticuloso, toma tiempo, poco o mucho, todo es relativo, pero tomar medidas preventivas es importante”.

“Apuntalar, reforzar, retirar cosas, eso de alguna forma ayuda, retrasa los daños de la inactividad y la falta de uso, dar mantenimiento preventivo a los espacios del teatro no afectados es también tomar acción contra el deterioro”.

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.