La infraestructura de la red de agua potable y las plantas de saneamiento no aguantan más, requieren una cirugía mayor antes que colapse el sistema de Mérida, advirtió Francisco Torres Rivas, director general de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay).
El funcionario presentó ayer un diagnóstico de la situación del sistema de agua potable de Mérida, el cual recibe quejas por el desabasto del vital líquido.
También destacó la antigüedad de las redes de tuberías con más de 66 años, así como el riesgo que representan los depósitos de aguas negras de los sistemas de tratamiento por el avanzado grado de oxidación y deterioro.
Torres Rivas alertó que si no hay una intervención urgente en las tuberías antiguas, las ligas de unión de éstas, la renovación de los equipos de bombeo y rebombeo de los cárcamos, y en especial las plantas de aguas negras que tienen alto grado de deterioro, se corre riesgo del vertimiento de esas aguas negras que contaminarían el acuífero de Yucatán.
“Funcionamos, pero hoy el sistema necesita una cirugía mayor, ya no aguanta más el sistema”, reitera.
“Es muy importante la intervención de verdad. Es un proyecto acerca de las futuras generaciones y esperamos el apoyo del Congreso del Estado”, manifestó en referencia a que los diputados aprueben la solicitud de crédito que hará el gobernador Joaquín Díaz Mena en septiembre próximo.
Como garantía de la viabilidad de este proyecto de renovación de la Japay, argumentó que participarán expertos de la Uady, UTM y Tecnológicos.
El plan central será el cambio de los equipos de bombeo y rebombeo de los cárcamos, la reparación de las ligas que unen las tuberías de grandes pulgadas de toda la red, colocar válvulas de escape de aire, porque cada vez que hay un apagón las tuberías retienen aire, y por ello la reanudación de las plantas potabilizadoras es tardía ante una posible ruptura de grandes proporciones.
También hay planes para la construcción de una nueva zona de captación de agua que abastezca las colonias Alemán y Jesús Carranza, la recuperación de caudales, la renovación de 39 plantas de tratamiento de aguas negras y la reubicación de la planta del fraccionamiento Cielo Alto de Kanasín, que se construyó indebidamente en una sascabera.
La modernización del sistema potable incluye una división de Mérida en 54 sectores para un mejor control, atención, monitoreo y eficiencia de la distribución del agua potable y la verificación del uso correcto de la cloración de 138 sistemas de agua independientes.
“El manto freático de Mérida todavía es sano, por ello hay que evitar su contaminación. La cantidad de agua es insuficiente, pero hay que cuidar su sanidad”, señaló.
El director de la Japay dijo que la eficiencia del actual sistema de agua potable es del 60%, no da más, y por tal motivo requiere una modernización urgente.
Su sueño es que el sistema de monitoreo de fugas de agua potable sea de la capacidad del C5 de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). Además, pidió a la ciudadanía que no politice el tema del agua potable y no culpe a las fugas del brote de baches, ni al Ayuntamiento de Mérida porque ahora trabajan en forma coordinada para atender este problema en la temporada de lluvias.
