Talento, innovación y trabajo en equipo llevaron a estudiantes de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Modelo al Mundial CanSat 2026

La ingeniería aeroespacial ya no es un sueño lejano, sino una realidad tangible para un grupo de jóvenes yucatecos que, desde los laboratorios de la Universidad Modelo, demostraron que la preparación, la disciplina y el trabajo colaborativo pueden abrir puertas hacia escenarios de talla mundial.

Integrantes de ModelSat, la división aeronáutica del Club de Robótica de la Universidad Modelo, participaron por segunda ocasión en el prestigioso reto CanSat 2026, una competencia impulsada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que reta a estudiantes universitarios a diseñar, construir y operar un satélite miniatura capaz de ejecutar misiones similares a las de una aeronave espacial real.

El desafío no es menor. Un CanSat, del tamaño aproximado de una lata de refresco, debe integrar sensores, computadora de vuelo, sistemas de transmisión, mecanismos de desaceleración y una “carga biológica”, representada por un huevo que simula a un piloto, cuya integridad debe mantenerse tras el descenso. Además, el dispositivo debe transmitir datos atmosféricos, ejecutar procesos de telemetría y capturar imágenes durante su trayecto.

Estudiantes de la Universidad Modelo trabajaron medio año en el proyecto

Guiados por Roberto C. Gamboa Ek, coordinador del Club de Robótica de la Universidad Modelo, y Rodrigo D. Solís, coordinador del proyecto, los estudiantes dedicaron entre seis y siete meses al desarrollo de la misión, atravesando un proceso que incluyó diseño mecánico, manufactura aditiva, electrónica embebida, programación, telemetría, procesamiento digital de imágenes, simulaciones y pruebas operativas, con entregables constantes evaluados por especialistas.

El resultado fue contundente: la Universidad Modelo llevó dos equipos al certamen mundial, y uno de ellos consiguió mantenerse dentro del Top 10 internacional, una distinción que refleja la evolución técnica y competitiva de sus estudiantes frente a universidades especializadas de distintos países.

Eli Yah Nic, José M. Cabrera Blanchet, Yael A. Yah Hernández, Rodrigo A. Reyes Alcocer, Emilio A. Vega Contreras,  Hugo A. Estrella Cancino.

Detrás del logro estuvo un equipo multidisciplinario integrado por Rodrigo A. Reyes Alcocer, líder y capitán del proyecto; José M. Cabrera Blanchet, Hugo A. Estrella Cancino, Yael A. Yah Hernández, Emilio A. Vega Contreras y Eli Yah Nic, quienes combinaron conocimientos en mecánica, electrónica, software, telemetría, sistemas de comunicación y procesamiento de imágenes para hacer posible una misión de alta complejidad técnica.

Trabajo en equipo para competencia internacional de CanSat

Los estudiantes, todos de sexto semestre de Ingeniería en Mecatrónica, con excepción de Eli Yah Nic, quien cursa el cuarto semestre, lograron integrar una arquitectura tecnológica compleja basada en sistemas de vuelo, transmisión de datos e imágenes estereoscópicas, todo dentro de un satélite miniatura diseñado para sobrevivir al descenso y cumplir objetivos específicos de misión.

Para Rodrigo A. Reyes Alcocer, uno de los principales aprendizajes fue consolidar una dinámica de trabajo basada en la confianza y la coordinación entre especialidades. Cada integrante asumió responsabilidades específicas, pero el proyecto se construyó desde una lógica de colaboración permanente, donde resolver un reto técnico implicaba el esfuerzo colectivo del grupo.

La fase presencial del certamen se llevó a cabo en Ciudad Universitaria, en Ciudad de México, donde los equipos finalistas pusieron a prueba sus desarrollos en condiciones reales.

CanSat, proyecto realizado por estudiantes de la Universidad Modelo

Como parte de la misión, el CanSat era elevado y posteriormente liberado desde gran altura, debiendo ejecutar un descenso controlado mediante un sistema de autogiro hasta aterrizar lo más cerca posible de un punto objetivo, similar a una diana de precisión en el suelo, mientras transmitía datos de telemetría e imágenes en tiempo real. La precisión del aterrizaje, la estabilidad del sistema y la supervivencia de la carga biológica formaban parte de los criterios clave de evaluación.

La competencia representó para los estudiantes además una verdadera prueba de resistencia académica y emocional. Hubo jornadas intensas de ajustes técnicos, presión por garantizar el funcionamiento del sistema y desafíos relacionados con la transmisión de datos en tiempo real. Sin embargo, el equipo logró responder a la exigencia de un entorno altamente competitivo, compartiendo espacio con propuestas de universidades nacionales e internacionales.

Más que el reconocimiento obtenido, los integrantes de ModelSat coinciden en que la experiencia fortaleció habilidades fundamentales para su futuro profesional, liderazgo, gestión de proyectos, resolución de problemas complejos y trabajo interdisciplinario, competencias esenciales en el ámbito de la ingeniería contemporánea.

Parte fundamental de este proceso fue el respaldo de la Universidad Modelo, que impulsó el proyecto mediante apoyo para materiales, recursos técnicos y traslados, reafirmando su compromiso con una formación práctica, innovadora y conectada con los desafíos globales.

Con el Top 10 mundial como punto de partida, los estudiantes ya visualizan su siguiente meta: competir fuera de México, en escenarios internacionales como Colombia o Francia, llevando el nombre de Yucatán y de la Universidad Modelo cada vez más alto.

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