La decisión de la Corte que sostiene que a los alumnos no se les debe sancionar por faltas que no son su responsabilidad, refleja un preocupante desconocimiento del proceso educativo, cuando son medidas que pueden comprometer la calidad educativa del país, opina Elías Dájer Fadel, presidente de la Asociación de Escuelas Privadas en Yucatán.
“No se puede ver la repetición de un grado como una sanción; es un reconocimiento de que el alumno no alcanzó las competencias necesarias para avanzar”.
“El aprendizaje es un proceso acumulativo y que cada grado escolar exige habilidades específicas que deben ser desarrolladas. Si un alumno no asiste y no adquiere los conocimientos necesarios arrastrará deficiencias en su educación, lo cual puede llevar a la deserción escolar en niveles superiores”, advierte.
El dirigente criticó la incongruencia del sistema educativo al señalar que se exige un mínimo de asistencia para obtener becas, y se minimiza su importancia en el avance académico.
“La asistencia a la escuela es crucial. No hay comparación entre la educación presencial y la educación a distancia”, asegura.
Doble discurso
“Ese argumento que hizo la SCJN en el sentido de que no tener la asistencia produce la deserción es maniqueo y lo estamos viendo ahora, porque tenemos becas que se dan a los alumnos en teoría para evitar la deserción, pero sabemos que hay casi 1 millón de alumnos en edad de educación básica que no asisten a la escuela”.
El presidente de la Asociación de Escuelas Privadas hace un llamado a las autoridades educativas para que reevalúen las políticas actuales y se enfoquen en la calidad de la educación.
“Necesitamos un sistema educativo que establezca metas altas y no que busque soluciones fáciles a corto plazo”, enfatiza.
SCJN impide con fallo reprobar a alumnos
Como se ha informado el 28 de mayo pasado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló el acuerdo 10/09/03 de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que impide reprobar a alumnos en ciertos grados de educación básica del país, en escuelas públicas y privadas y elimina el requisito mínimo de asistencias.
De esa manera, por unanimidad, el pleno de la SCJN aprobó el proyecto de la ministra Lenia Batres Guadarrama, que negó el amparo indirecto del Colegio El Roble contra la norma de la Secretaría de Educación Pública.
Entrevistado al respecto, Dájer Fadel recuerda que desde el acuerdo de 2019 los alumnos de preescolar tenían pase automático y también los de primero y segundo de primaria.
“El acuerdo actual reduce esa tolerancia, permite pase automático solo en primer grado de primaria, mientras que en secundaria se debe obtener un promedio mínimo de seis en al menos cinco materias”, explica.
Al entrar en detalles sobre la resolución de la SCJN, el dirigente recuerda que este acuerdo ya tiene siete años. De hecho, el acuerdo actual reduce la tolerancia que daba el acuerdo de 2019 porque ahora solo permite pase automático de primero de primaria, segundo ya no.
“Entonces no necesariamente se está diciendo que es pase automático en todos, sino que es muy específico”, dice.
Aunque apunta que la decisión de la SCJN en la forma cómo se dio tiene aristas que son muy preocupantes, de acuerdo con las opiniones que dieron algunos de los magistrados.
Señala que, por un lado, comentan que no se debe sancionar a los alumnos por faltas que no son responsabilidad de ellos, de las circunstancias en las que se encuentra su familia o por actuaciones de los padres en cuanto a las asistencias, que no se les debe sancionar con repetir el ciclo escolar.
“Aquí el problema es que se está tomando el que un alumno deba repetir un grado académico como si fuera una sanción. Y esto obviamente revela que no hay un conocimiento pleno de cómo funciona el proceso educativo”, remarca.
El representante de las escuelas privadas explica que “como maestros identificamos una serie de competencias que los alumnos deben poder alcanzar en cada grado escolar, que tiene una serie de habilidades que el alumno debe desarrollar tanto de carácter social como cognitivo en algunos casos, sobre todo en la educación inicial, para que pueda pasar a los siguientes grados”.
Es decir —abunda—, no se puede pensar en la educación como una serie de procesos desconectados, sino que es un proceso sucesivo, en el cual un paso o la realización de una serie de pasos permite construir con un andamiaje constructivista el siguiente nivel de conocimiento.
“Para poder ir avanzando en los distintos grados académicos se deben lograr las competencias que se han determinado como necesarias en el nivel previo para llegar a conocimientos más complejos en el siguiente”.
Madurez en el alumnado
¿Por qué son más complejos? Se preguntó el entrevistado y se respondió: “Porque en la educación contamos que con el paso del tiempo los alumnos desarrollan una madurez y un desarrollo neurológico, sobre todo en lo neuronal, en los grados de ocasión inicial que ellos obtienen un mayor conocimiento, más completo que el que tenían en los ciclos anteriores”.
Considera que el decir que un alumno acreditó un grado académico no es un asunto de premio o de sanción, sino el reconocimiento que el alumno logró desarrollar las competencias determinadas como necesarias para poder pasar al siguiente grado de complejidad académica.
“Entonces, cuando en la Suprema Corte se habla de que no se debe sancionar a un alumno haciendo repetir un grado. Se evidencia un desconocimiento verdaderamente preocupante de cómo se desarrolla el proceso educativo”, remarca.
Argumentos sobre la asistencia escolar
Dájer Fadel recuerda que otro de los argumentos que se usó para eliminar o avalar el hecho de que no se lleve una cantidad mínima de asistencia es que no depende de los alumnos que ellos tengan asistencias o no, y las que pueda tener no equivalen o no garantizan una excelencia académica.
“En los argumentos de algunos magistrados se da a entender que no por el hecho de tener asistencias se logra una excelente educativa, y que por la imposibilidad de alcanzar esos niveles mínimos de asistencia muchos alumnos acaban abandonando o haciendo una deserción de la escuela”, dice.
Aclara que aquí ocurre una incongruencia. “Por ejemplo el gobierno exige para obtener becas, cuando menos, asistencias mínimas a la escuela o una presencia mínima en la escuela, porque en teoría esas becas lo que buscan es que no se dé la deserción escolar”.
“¿Cómo es posible que por un lado se exijan asistencias para poder seguir dando becas, y por otro se habla de que la asistencia a la escuela no es una necesidad para lograr la excelencia educativa?”.


