No es correcto apostar a que una veda sea la única posibilidad para que las especies sobreexplotadas se recuperen, considera la doctora Claudia Verónica Durruty Lagunes, de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de Sisal de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Hay muchas acciones que ya se han planteado y se han estado trabajando desde distintas instituciones y organizaciones de pescadores, indica la investigadora.
¿Por qué las vedas actuales ya no son suficientes para recuperar las poblaciones de mero?
“Hay que considerar que las vedas son una de las muchas estrategias utilizadas para la protección de las especies, pues abarcan todo o parte del periodo en el que los organismos se reproducen”, explica.
Es importante tener presente que los organismos se reproducen cuando hay las condiciones en el ambiente, es decir, la combinación de factores como la temperatura del agua, la luz, hábitat o sitio donde les gusta vivir, indica. “Si existen cambios en el ambiente, como el aumento de la temperatura del agua, estos seguramente tendrán un efecto en la reproducción y es posible que pueda modificar su periodo reproductivo”.
También recuerda que la veda del mero se impuso en 2003 por un mes; años más tarde se amplió a dos meses. “Seguramente tiene que volver a evaluarse si el periodo y tiempo de veda deben modificarse”, indica.
¿Cómo afecta el uso de artes de pesca prohibidas (como compresores y ganchos) a los refugios naturales de esta especie?
“Cuando se utilizan estas artes de pesca se suele elegir organismos grandes, que protegen algún nido y pueden resultar más vulnerables, lo que afecta de manera importante a la población”, explica la investigadora.
¿Qué especies, además del mero, ya se ven amenazadas por la pesca ilegal?
“Todas las especies se ven afectadas por la pesca ilegal. Es importante saber que los lineamientos que se establecen sobre artes de pesca, tallas mínima y periodo de captura se determinan por una serie de estudios realizados por especialistas en el área. Podemos hablar de especies como el pepino de mar, cacerolita de mar, pulpo, por ejemplo. Pero todas podrían verse afectadas”, advierte.
¿Considera que hace falta más conciencia de los pescadores sobre el cuidado que deben tener al no pescar ciertas especies en temporada de veda?
“Me parece que muchos pescadores están conscientes de la problemática y están actuando. A mi parecer, nos hace falta educación sobre el tema para empresarios como restauranteros y centros comerciales, para no ofrecer especies durante la temporada de veda, y, sobre todo, la sociedad civil”, dice.
“Si las personas que consumimos productos de mar sabemos la problemática de las especies, podemos contribuir de manera muy importante si no compramos ni consumimos especies durante la veda ni si están del tamaño no permitido, dice la doctora Durruty Lagunes.
¿Se tiene la percepción que especies como el mero es infinito?
“Quizás por parte de los pescadores, que son los que están percibiendo la problemática todos los días, no. Quizás la población en general que está acostumbrada a pedir una especie de preferencia, es posible que consideren que siempre habrá la especie en su mesa”.
¿De seguir con este ritmo de sobreexplotación y pesca ilegal acabaríamos en un futuro cercano con especies como el mero que es tan solicitado y sostén económico de cientos de familias que viven en la costa?
Hemos visto que acciones como la caza sin control han llegado a desaparecer especies y en otros casos, se han logrado recuperar poco a poco.
Con los organismos acuáticos y marinos puede pasar lo mismo. Y hay que tener presentes que el desaparecer una especie se modifica la relación con otras especies y podrían afectar a otra, explica la investigadora
¿Cuál es su recomendación para que las vedas de especies marinas sean más efectivas?
Me parece que se debe evaluar, con estudios ecológicos recientes, reproductivos y de biología pesquera, las especies de interés en la región. Continuar con estrecha comunicación con todos los sectores involucrados para establecer acuerdos y estrategias para el respeto de las vedas. Por otro lado, insistir en la educación de la sociedad civil para que esté informada sobre el tema, que sepa cuándo comprar, vender y/o consumir y cuándo no, para contribuir a que estas estrategias sean efectivas, dice.
