Sobrevivir a los primeros 24 meses es el verdadero reto para los nuevos negocios en Yucatán. Aunque la apertura de un negocio propio nace con la idea de éxito, las estadísticas nacionales señalan que el 52% de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) “mueren” antes de cumplir los dos años de operación.
En la entidad, este panorama no es distinto y refleja los complejos retos de consolidarse en el mercado, como el acceso al financiamiento y la conquista de los consumidores, señala David Reyes Aguiar, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Mérida.
“En general, las empresas pequeñas tienen vulnerabilidades y es muy difícil sacarlas adelante. Una gran cantidad no sobrevive a los primeros años de trabajo. Es parte de la dinámica de ser empresario; no es nada fácil. A veces sentimos que tenemos todo en contra, que luchamos contra el mundo, porque no se trata solo de las autoridades, hay que obtener el favor del público para que el producto o servicio encuentre acogida”, expresa el dirigente.
El líder empresarial recalca que uno de los principales obstáculos para las empresas de menor tamaño continúa siendo el acceso al crédito, un insumo indispensable para crecer y consolidarse.
“El financiamiento es un reto. Lo es para las pequeñas empresas, para las microempresas, y es todavía un desafío mucho mayor para la economía informal”, afirma.
Al respecto, explica que mientras las empresas formales, al menos las Mipymes pueden acceder al sistema financiero y a programas de apoyo gubernamental, los establecimientos informales suelen quedar excluidos, lo que frena su desarrollo.
“Muchas empresas quiebran porque no logran desarrollarse plenamente. Y es el caso de Yucatán, por supuesto, y de todo el mundo”, asevera.
En cuanto a la informalidad, Reyes Aguiar considera que no debe verse únicamente como una competencia desleal, ya que este sector también enfrenta severas limitaciones para operar y expandirse.
“Yo no quisiera hablar de competencia desleal. La competencia es buena. ¿Debe ser en igualdad de circunstancias? Sí, debería serlo. Pero la informalidad no es competencia desleal al cien por ciento; ellos tienen muchas desventajas también”, manifiesta.
El dirigente detalla que los negocios informales, al carecer de acceso al financiamiento bancario, infraestructura y permisos, frecuentemente caen en manos de prestamistas particulares con costos asfixiantes.
En ese sentido, subraya que la informalidad no depende de contar o no con un establecimiento fijo, sino del cumplimiento estricto de la normatividad.
“Informal es lo que no cumple con la legalidad. Y el no cumplir con la ley, aunque se esté establecido, resta oportunidades y trae costos elevados”, comparte.
Referente al hecho de que poco más de la mitad de las nuevas empresas fracase en su arranque, reconoce que se trata de un fenómeno frecuente, aunque doloroso para la economía.
“Entendemos como ‘normal’ algo que sucede frecuentemente. No es deseable, no es lo que quisiéramos, ni lo que quisieran los emprendedores, pero es lo que pasa en la realidad. Es nuestra realidad del país y es la realidad del mundo”, indica.
Finalmente, el líder patronal puntualiza que la permanencia de un negocio en el tiempo depende exclusivamente de la consistencia y de lograr la preferencia de los consumidores.
“Si tú vas a hacer galletas, no hay nada que te garantice el éxito. Tienes que trabajar y ser consistente para poder sobrevivir y crecer. ¿Cuál es la forma de trascender en el tiempo? Desarrollar el negocio, obtener el favor del consumidor y hacer bien las cosas. Eso es lo que da mayores posibilidades de salir adelante”.
