Reciente movilización policíaca por un presunto caso de abuso sexual infantil reportado en la unidad médica 52 del IMSS, en el Centro. La falta de denuncias impide dimensionar el problema, dice especialista
Reciente movilización policíaca por un presunto caso de abuso sexual infantil reportado en la unidad médica 52 del IMSS, en el Centro. La falta de denuncias impide dimensionar el problema, dice especialista

La pornografía y abuso sexual infantil tienen una creciente prevalencia en el tejido social de la entidad. Aunque ambos delitos están tipificados en el código penal, la justicia no siempre llega a las víctimas.

El abuso infantil en Yucatán en el 90% de los casos no se denuncia penalmente, casi siempre las propias familias se abstienen de hacerlo cuando el agresor es un integrante de la misma, de tal forma que la víctima vive su calvario emocional bajo el mismo techo y cercanía de quien le agredió, señala Víctor Chan Martín, psicoterapeuta y coordinador de la Red de Protección a las Infancias de Yucatán.

Entrevistado sobre el tema y la reciente detención en la entidad de una persona que producía, almacenaba y distribuía material pornografía infantil, y que intrínsecamente abusó de menores yucatecos para tales fines, el especialista revela la dimensión del problema en la localidad, aunque las cifras oficiales estén alejadas de la realidad por la falta de denuncias.

Víctor Chan Martín, titular de la Red de Protección a las Infancias de Yucatán, en un evento
Víctor Chan Martín, titular de la Red de Protección a las Infancias de Yucatán, en un evento

“Pornografía es una actividad de producción, divulgación, almacenamiento, venta y posesión de material en el que se usan personas o imágenes en actividades sexuales, sean reales, animadas o simuladas, con el propósito de crear un material erótico sexual insano”, explica Chan Martín.

La pornografía como tal no es un delito, pero cuando ese material incluye la presencia de menores de 18 años entonces sí se constituye como tal, tipificado en el Código Penal del Estado, lo mismo aplica si se trata de imágenes fotográficas, audio visual o ilustraciones.

“La pornografía daña, es insana y cuando se añade el componente infantil se torna ilegal”, refiere.

El entrevistado recuerda que tan solo en 2026 ya se ha detenido a tres personas en Yucatán por casos de producción, almacenamiento y venta en plataformas de este tipo de material: un extranjero y dos nacionales.

En 2024 se dio un caso con un maestro de danza; en 2022 otro con un fotógrafo, en 2016 el caso de un padre de familia y en 2009 un par de hermanos que tomaban fotos insanas a menores de edad.

En uno de los casos más recientes, el de un vecino de Kanasín, hubo menores de edad yucatecos involucrados.

Chan Martín explica que siempre ha habido condiciones para el tráfico de pornografía infantil y satisfacer su demanda.

Sin embargo, el desarrollo de la tecnología ha hecho más fácil acceder a este tipo de contenido y más aún, la pandemia del Covid-19 entre 2020 y 2021 disparó el problema, aumentando 157% las denuncias de pornografía infantil en todo México.

Ciudadanos de la comisaría de Tesoco, en Valladolid, durante una protesta en junio de este año debido a un caso de abuso sexual contra un alumno por parte de un trabajador de la telesecundaria “José Inés Novelo”
Ciudadanos de la comisaría de Tesoco, en Valladolid, durante una protesta en junio de este año debido a un caso de abuso sexual contra un alumno por parte de un trabajador de la telesecundaria “José Inés Novelo”

Involucrados

Dentro de la comisión del delito existen varios actores involucrados:

  • Redes criminales. En investigaciones llevadas al cabo se ha demostrado que para algunos grupos delictivos la pornografía infantil les deja más ganancias que el trasiego o distribución de sustancias; hay redes que la tienen como un negocio muy lucrativo.
  • Quienes producen el material, contactan a las víctimas, toman fotos, filman y hacen el trabajo.
  • Consumidores del material: gente que compra fotos y vídeos, paga por ellos y generan continua demanda del mismo.
  • El violentador sexual de menores, aquel que ya no solo se satisface mirando, sino que siente la necesidad de tocar el cuerpo ya sea de niños, personas con discapacidad y hasta animales, todos ellos vulnerables.

“El porno adicto tiene el impulso de ver pornografía, al agresor sexual de menores esto ya no le satisface, busca satisfacer el impulso en el terreno de la realidad y busca menores para lograrlo”, señala el especialista.

“Hay miles de adictos a la pornografía, no es algo de lo que estemos exentos, con la tecnología hoy llega a nosotros todo tipo de imágenes gráficas y audiovisuales, pasa en el chat de amigos, en el grupo de compañeros de trabajo, como si pareciera necesidad de muchos hombres (sin descontar a las mujeres) que compartir pornografía estuviera bien, normalizado, y que cuando manifiesta que el hecho resulta incómodo, muchas veces a éste se le tilda de exagerado”.

“Es como si pareciera que hombre es sinónimo de bebedor, golpeador, mujeriego y consumidor de pornografía “, cuatro afinidades que se le atribuyen”, acota.

“Existe una vía neuronal en el cerebro denominada surco. Cuando se es adicto a lo que sea, el cerebro crea en su estructura un canal que cuando la persona quiere placer de inmediato le induce al satisfactor, para el caso pornografía al porno adicto, porque el surco genera dopamina que es el neurotransmisor del placer”.

“El problema no es quedarse en lo que se ve en una pantalla, el problema es cuando el consumidor necesita menores de edad para alcanzar el placer y sale en su búsqueda”.

“Depende de la edad del niño qué tan consciente es de que está siendo víctima de un abuso sexual; quizá menores de cuatro años no alcancen a comprender del todo lo que les está ocurriendo cuando se les hace posar desnudos ante una cámara, podrían sentir algo raro, pero no tendrían la capacidad de explicarlo del todo”.

“A partir de los cinco y hasta los 11 el niño ya puede advertir que está siendo víctima de un comportamiento raro por parte del agresor, sosteniendo una situación irregular donde se puede sentir acosado, violentado e incómodo. De los 11 a los 17 años es ya plenamente consciente de que alguien se está sobrepasando, que se aprovechan de ellos, que no respeta su negativa de acceder a las pretensiones del agresor, puede intuir una situación riesgosa a su persona”.

Un menor agredido sexualmente, con vídeos, fotos o haber sido tocado, niño o niña, tiene manifestaciones. El cuerpo queda erotizado en forma insana, hay regresión infantil con casos de víctimas de 11 años que vuelven a chuparse el dedo, a jugar con muñecos de peluche simulando el movimiento propio de una relación sexual, esto habla de que algo ha pasado.

Regresión

“Habría sospecha de agresión sexual cuando en una forma de regresión infantil la víctima comienza a hablar como bebé”, comenta Chan Martín.

“Hay una relación muy clara, si el niño o niña era hablantines y alegres, de repente dejan de serlo, se generan un aislamiento social y se encierran en sí mismos. Por experiencia sabemos que la presencia del adulto agresor ante la víctima, el cuerpo de ésta manifiesta una súbita tensión y estrés”.

“El hipotálamo es la región de la memoria, si el niño es lastimado por un adulto y llega la persona al lugar dónde se encuentra, el cuerpo de este reaccionará en modo defensivo ante la situación”, explica el entrevistado.

Silencio dentro del hogar

La mayoría de los agresores de menores son adultos cercanos a ellos: en no pocos casos el agresor duerme bajo el mismo techo, son personas cercanas; abuelos, tíos, primos, incluso padres y hermanos. Un segundo círculo son el padrino, el compadre, el amigo, el dueño de la tienda, el maestro, etcétera.

  • Arriba y a la izquierda, pasadas movilizaciones ciudadanas por presuntos casos de abuso infantil en Yucatán

Antes decían que los extraños eran los monstruos perpetuadores del abuso infantil. Por desgracia, las estadísticas y los datos a los que autoridades y terapeutas tienen acceso han demostrado que casi siempre es todo lo contrario.

Las autoridades educativas tienen un protocolo de actuación ante los casos de abuso sexual infantil, basado en el seguimiento al testimonio o conducta del estudiante.

La alerta parte del maestro al director, del director al supervisor, de ahí al departamento jurídico el cual ejecuta las acciones que legalmente le corresponden.

“Cuando la agresión se suscita en el seno del hogar y la familia, en el 90% de los casos de abuso sexual infantil la familia no denuncia”, dice el psicoterapeuta Víctor Chan Martín.

“La primera declaración de la víctima debe servir para todo el proceso legal, eso no está homologado en las leyes de Yucatán, aquí no funciona ese precepto”.

“Pareciera que es más valido proteger al agresor que a la víctima, no manchar el nombre de la familia y evitar la intervención de la autoridad”.

“Cuando los padres de la víctima dicen primeramente que van a denunciar, al cabo de unos días terminan desistiéndose. Y a la pregunta de ‘¿Cómo van a proteger a la víctima?’, la respuesta fácil y rápida suele ser: “Lo vamos a pensar”. Esto quiere decir que la víctima menor de edad seguirá conviviendo de cerca con el agresor y con ello (hay) el recurrente temor a una nueva agresión que no será sancionada”.

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.

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