Fuerzas federales detuvieron en Mérida, Yucatán, a Justo Aurelio Rivera Parrazales, identificado como presunto operador financiero del Cártel del Noreste y La Barredora, cuya captura puso bajo la lupa una red de vínculos políticos relacionados con el Grupo Tabasco, de la 4T.
Una investigación de Emeequis revela que el también conocido como “El señor de los Lamborghinis”, que habría fingido su propia muerte para ocultarse en Mérida, vendía fentanilo y equipo clínico usado con sobreprecios.

¿De qué delitos acusan a Justo Aurelio Rivera Parrazales, ligado al Grupo Tabasco?
Tras decomisarle bienes cuyo valor supera los 145 millones de pesos, incluyendo una colección de 15 vehículos de lujo en Temozón Norte, en Mérida, La Fiscalía General de la República (FGR) lo vinculó a proceso por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita (popularmente llamado lavado de dinero) y contra la salud.
Aunque investigaciones periodísticas lo señalan también por encabezar un emporio de proveeduría de insumos médicos que facturó cientos de millones de pesos con gobiernos de Chiapas y Tabasco; así como con el de Querétaro.
Aunque se ha dicho que el capo es oriundo de Tabasco, la nueva investigación señala que Justo Aurelio Rivera Parrazales nació en Tulancingo, Hidalgo en marzo de 1976, de modo que al momento de su captura tenía 50 años cumplidos.
Las compañías fundadas por Justo Aurelio ―a quien el periodista Carlos Loret de Mola incluye en la red de Andy López, hijo de AMLO― están enfocadas, principalmente, en el sector salud y son las siguientes:
- Inmedicen S.A. de C.V., abierta en julio de 2015 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
- Servimedic del Sureste, inició operaciones en diciembre de 2018.
- Diagnosis Centro de Diagnóstico Integral (Diagnosis), en septiembre de 2019.
- Inmech es la más reciente, la fundó en 2025.
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Vendía fentanilo al gobierno de Chiapas 12 veces más caro de su precio real
Desde diciembre de 2018 había contraído una compulsión emprendedora, cuando fundó Servimedic del Sureste, al lado de Humberto de Jesús Muñiz Gutu (+) y la contratista de la Secretaría de la Mujer e Igualdad de Género de Chiapas, Gladys Beatriz Nájera López.
Y en septiembre de 2019, fundó Diagnosis, Centro de Diagnóstico Integral, empresa de laboratorios clínicos.

Sus socios en dicha compañía fueron Mario Herrera Simuta, Gilberto Andrés Ruiz Rodríguez y Oscar Alfonso Constantino Ortega, que asumió la gerencia, y que arrastraba un expediente turbio, indica el trabajo de Emeequis firmado por Esteban David Rodríguez ofrece detalles.
En febrero de 2016, la Secretaría de Hacienda del gobierno de Chiapas había detectado una red de empresas que facturaron al sector público de salud de esa entidad servicios e insumos médicos y laboratorio con sobreprecios de hasta 1900%.
En la red de Rivera Parrazales se encontraba “Empresas OC”, que en el nombre llevaba las iniciales de su propietario: Oscar Constantino.
“Empresas OC vendió también al Hospital de las Culturas de San Cristóbal de las Casas y al Hospital de Arriaga.
“Según las facturas 3596 y 3426, (…) en el de las Culturas la empresa vendió 45 cajas de Fentanilo, un anestésico con seis ampolletas de 0.5 mg/10 ml, a un precio unitario de mil 600 pesos, mientras que su precio de referencia era de 127.65 pesos”, publicó Reforma sobre las ventas.
Además, Buprenorfina, un analgésico con precio comercial de 55 pesos la caja, a mil 140 pesos cada una; frascos de Sevoflurano, anestésico, con precio de referencia de mil pesos, a mil 900 pesos; cajas de 50 ampolletas de Atropina, otro anestésico, con precio en mostrador que rondaba los 100 pesos, a 423.50.
El fraude total de la red se estimaba en 1,500 millones de pesos. Pero no pasó nada.
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La red siguió creciendo
Justo Aurelio siguió fundando empresas después de Inmedicen y Diagnosis. En 2025 creó Industrias Médicas Chiapanecas (Inmech), la compañía dedicada a dar servicios sanitarios en penales de Chiapas.
El “licenciado Justo” integró a dos jóvenes a su empresa: Juan Daniel Mendoza Jiménez, y Mario Alberto Gómez Osorio, un recién egresado de la carrera de ingeniería de la Universidad Politécnica del Centro (de Yucatán), de apenas 23 años, que además fue nombrado gerente general de la firma.
El nombre, y la edad, coinciden con el de un joven que en la noche del 30 de enero de este 2026 sufrió un aparatoso accidente automovilístico, cuando conducía su automóvil ―un Nissan Versa blanco― en la carretera Huimanguillo-Villa Chontalpa.
Justo Aurelio, era presunto operador de La Barredora, grupo criminal supuestamente conectado con el Grupo Tabasco mediante una red de complicidad institucional y protección desde las altas esferas, indica Emeequis. Se trataría de una red de políticos, funcionarios y empresarios afines a la 4T y el movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador, según The Washington Post.
Cabe recordar que La Barredora está vinculada también al yucateco Hernán Bermúdez, de acuerdo con una investigación especial de la Unidad Central 9 de Grupo Megamedia.
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Tras aparente muerte, se refugió en Mérida, Yucatán operador del Grupo Tabasco
A Justo Aurelio lo dieron por muerto en marzo de 2025, tras ser incluido entre las víctimas de un ataque armado afueras del bar Fisher House la madrugada del 8 de marzo del año pasado en la ciudad de Santiago de Querétaro.
En aquella fecha se dijo dirigido a eliminar al hijo de un delincuente llamado José de Jesús Méndez Vargas, conocido por el sobrenombre de “El Chango Méndez”, fundador de la organización criminal “La Familia Michoacana” que dominó largo tiempo la zona de Tierra Caliente entre Michoacán y Guerrero, así como regiones aledañas.
Las tres personas asesinadas en el atentado se hallaban dentro de un Lamborghini Urus, color verde, con placas de Chiapas, semejante a un vehículo con el que llegó a retratarse Justo Aurelio.
La versión de que se trataba del vehículo de Justo Aurelio salió de la policía municipal que acudió al lugar del ataque.
Después, la Fiscalía General de Justicia de Querétaro desmintió que se tratara de Diego Méndez, pero no confirmó, ni desmintió, que Justo Aurelio estuviera en el auto. Nadie lo hizo a nivel oficial. Ni siquiera el propio capo.
Reapareció publicamente “vivito y coleando” hasta julio de este año, cuando las fuerzas federales desplegaron un gran operativo de rastreo y cateos en el norte de Mérida, Yucatán, según informó en su momento el Gabinete de Seguridad, para atrapar al presunto operador logístico y finianciero de La Barredora y del Cártel del Noreste.
Aunque, al parecer, todo el mundo en el sureste sabía dónde estaba, en especial las autoridades, pues según Loret de Mola “Andy (hijo de AMLO) pidió a sus contactos de alto nivel en el gobierno de Yucatán que lo cuidaran”.
