Transformar basura orgánica en energía limpia permitiría iluminar la ciudad, con menos contaminación y mayor sustentabilidad urbana
Transformar basura orgánica en energía limpia permitiría iluminar la ciudad, con menos contaminación y mayor sustentabilidad urbana

Mérida genera unas 1,100 toneladas de basura al día, de las cuales un 40% corresponde a desperdicios alimenticios. Estos desechos orgánicos pueden descomponerse para obtener biogás y generarse electricidad, con la cual se alcanzaría a cubrir un porcentaje significativo del gasto de alumbrado público de la ciudad.

El doctor Alan García Lira, presidente del Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos Sección Peninsular, destaca la utilidad de los desperdicios para la generación de energía eléctrica y la reducción del impacto ambiental.

Mediante procesos adecuados a ciertas temperaturas se logra la biodigestión. Uno de sus componentes principales es el gas metano, combustible del gas natural que cuenta con la ventaja de no contener el azufre que normalmente se le retira al gas extraído del petróleo.

Mérida cuenta con una planta de confinamiento de basura bajo la Norma 083 en su versión A, una de las más avanzadas, donde se separan los lixiviados y se aprovecha parte del biogás. Este combustible se produce a partir de los desperdicios orgánicos que, al pudrirse y fermentar, realizan una biodigestión en forma “salvaje”.

Ese procedimiento se ha realizado durante 15 años y ha permitido obtener bonos de carbono por la reducción de emisiones de monóxido de carbono a la atmósfera.

El aprovechamiento puede ser mucho mayor; asimismo, se debe tener especial cuidado con los lixiviados, los cuales requieren tratamiento para evitar la contaminación del manto freático, considerando el suelo permeable característico de la región.

Inversión y separación

En la ciudad existe un manejo de razonable a bueno de los desechos, pero el panorama mejoraría con la separación en la fuente.

Este esquema se intentó anteriormente sin concretarse, no solo por falta de interés ciudadano, sino por la ausencia de inversión suficiente.

El nivel de llenado en las celdas del relleno sanitario alcanzaba la alerta naranja desde 2024. Por ello, se proyecta la necesidad de instalar estructuras para nuevas celdas o considerar una planta de separación para aprovechar diversos componentes.

El municipio produce poco más de 1,100 toneladas diarias de residuos, de las cuales el 40% son restos de comida de hogares y restaurantes, ya sean vegetales o de proteína animal. Estos compuestos se descomponen mediante microorganismos para generar gas metano y un residuo llamado digestato, útil como abono para parques y jardines.

Lo ideal respecto al biogás sería instalar una planta para su aprovechamiento eléctrico, proceso que actualmente no se realiza.

Existen tecnologías semihúmedas o casi secas para producir biogás directamente de los residuos, las cuales pueden implementarse para incrementar el volumen de gas y transformarlo en electricidad.

Un trabajo realizado a inicios del 2000 con la comisión de energía del Ayuntamiento determinó que una planta bien gestionada para convertir lixiviados en biogás cubriría un buen porcentaje del alumbrado de Mérida y su zona conurbada.

El cálculo aproximado invita a reflexionar sobre la conveniencia de explorar esta propuesta y modernizar los sistemas de tratamiento de residuos en la zona metropolitana.

El gasto de alumbrado público de la ciudad ronda los 25 MW. De acuerdo con la materia orgánica generada y el potencial de biogás obtenible, el volumen de residuos alcanzará para cubrir dicha demanda, incluso ante el crecimiento urbano.

El Ayuntamiento de Mérida y otros municipios realizan el reemplazo de luminarias de vapor de sodio por tecnología led, lo que reduce el consumo eléctrico en calles y zonas de tránsito, estimándose una baja a 20 MW.

Las 700 toneladas de basura orgánica que se generan por día —alrededor de un kilo por persona— son suficientes para cubrir ese consumo si los desperdicios se convierten en electricidad.

El doctor Alan García, integrante del comité técnico de protección ambiental y sustentabilidad del Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos, A.C., informa que la propuesta detallada se presentará en la Convención Nacional del instituto, a realizarse en noviembre en Coatzacoalcos, con el fin de promoverla en el país.

La intención primordial es reducir la contaminación, promover la sustentabilidad y la economía circular, incidir en la disminución de emisiones de efecto invernadero y aprovechar un recurso disponible en todo el país.