La visa H-2A habilita a trabajadores mexicanos para laborar en cultivos estadounidenses hasta por tres años, con alojamiento, traslados sin costo y pago mínimo garantizado. En la foto, espera de jornaleros
La visa H-2A habilita a trabajadores mexicanos para laborar en cultivos estadounidenses hasta por tres años, con alojamiento, traslados sin costo y pago mínimo garantizado. En la foto, espera de jornaleros
  • La visa H-2A habilita a trabajadores mexicanos para laborar en cultivos estadounidenses hasta por tres años, con alojamiento, traslados sin costo y pago mínimo garantizado. En la foto, espera de jornaleros
  • Jornaleros mexicanos realizan la pizca en campos estadounidenses (izquierda), donde las redadas y el endurecimiento migratorio de Trump limitan su movilidad y el envío de remesas. Abajo, una protesta en Tapachula, Chiapas, en 2025, de una caravana migrante
  • Cada vez más mexicanos buscan una visa laboral para trabajar en la pizca de frutas en campos de Estados Unidos, donde la demanda de jornaleros sigue en aumento
  • La visa H-2A es temporal y solo permite trabajar en el campo estadounidense, por un máximo de tres años, mediante solicitud de un empleador agrícola

Miguel Ángel Martínez Contreras, presidente de Poder Migrante Mexicano, A.C., advierte que las remesas enviadas a México registraron una disminución de 3.6% durante el tercer trimestre de 2026, en comparación con el mismo período de 2025.

La tendencia preocupa por sus posibles repercusiones en la economía nacional y en las familias que dependen de esos recursos.

El dirigente señala que las cifras difundidas por el Banco de México permiten conocer el panorama nacional, pero todavía no se dispone del desglose correspondiente a Yucatán para julio, agosto y septiembre.

Ese comportamiento, explica, también incluye a la entidad, donde miles de hogares dependen del dinero que envían sus familiares desde Estados Unidos.

Martínez Contreras considera que uno de los factores que inciden en la disminución de las remesas es el impuesto de 1% aplicado desde el 1 de enero de 2026 a determinados envíos de dinero desde Estados Unidos.

Según recuerda, durante las negociaciones se plantearon tasas de 5% y 3%, pero la medida finalmente quedó en 1%. El gravamen implica una retención sobre el monto enviado, lo que reduce el dinero que reciben las familias en México.

El dirigente cuestiona que los migrantes deban afrontar ese cobro después de pagar impuestos por su trabajo, pues la medida representa una carga adicional para quienes envían parte de sus ingresos a sus hogares.

Reducción

Para el último trimestre del año, correspondiente a octubre, noviembre y diciembre, Martínez Contreras espera que la disminución no se profundice. Una caída mayor, advierte, agravaría los efectos económicos, mientras que la estabilización de los envíos ayudaría a contener el deterioro.

El dirigente también destaca que ha disminuido el número de personas que envían dinero a México, una tendencia que atribuye, entre otros factores, al endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses y al retorno forzado de trabajadores a sus lugares de origen.

Las detenciones, las deportaciones y el temor a las autoridades migratorias dificultan que muchos mexicanos mantengan sus actividades laborales en Estados Unidos y continúen enviando recursos a sus familias.

Incertidumbre

En el caso yucateco, Martínez Contreras recuerda que las remesas tuvieron un repunte durante el primer trimestre del año, de enero a marzo. Sin embargo, el incremento no se repitió en el período de abril a junio, cuando la tendencia volvió a ser desfavorable.

Aunque todavía no cuenta con las cifras estatales del tercer trimestre, considera probable que la situación haya continuado a la baja, ante las detenciones y las deportaciones registradas en Estados Unidos.

El representante de Poder Migrante Mexicano menciona, además, reportes sobre alrededor de 200,000 arrestos de migrantes indocumentados latinoamericanos durante el trimestre, así como el señalamiento de que septiembre fue un mes especialmente complicado por las deportaciones.

A su juicio, el estancamiento de los envíos repercute en la economía mexicana, pues limita los recursos disponibles para el consumo y el sostenimiento de los hogares.

Familias bajo presión

Martínez Contreras estima que unos 40 millones de mexicanos viven en el extranjero, entre ellos aproximadamente 250,000 yucatecos. Según sus cálculos, esa población representa una fuente de ingresos para numerosas familias del estado.

El dirigente señala que algunos hogares reciben alrededor de 500 dólares en remesas. Aunque esa cantidad equivale a varios miles de pesos, considera que resulta insuficiente para cubrir las necesidades de familias con tres o cuatro hijos, especialmente cuando dependen de ese dinero para sus gastos cotidianos.

La dificultad para encontrar trabajo o continuar laborando debido a las restricciones migratorias también reduce la capacidad de los paisanos yucatecos para sostener los envíos.

Martínez Contreras plantea que existe una alternativa de trabajo temporal en Estados Unidos que, a su juicio, no recibe suficiente difusión: el programa de visas H-2A para empleos agrícolas.

Este mecanismo permite a empleadores estadounidenses contratar trabajadores extranjeros mediante procedimientos legales. El dirigente recomienda a quienes estén interesados acercarse a la Secretaría de Relaciones Exteriores para informarse sobre los requisitos y las vías oficiales de contratación.