Entre flores frescas, tumbas recién pintadas, rezos y recorridos turísticos, los cementerios de Xoclán y General de Mérida registraron una importante actividad ayer por la mañana, pues numerosas personas visitaron a sus difuntos para dedicarles un momento de compañía y dar mantenimiento a sus tumbas.


Desde varias calles antes de llegar al cementerio de Xoclán, el movimiento ya era evidente. El tránsito vehicular avanzaba lento debido a la cantidad de gente que se dirigía al camposanto.
En la entrada, dos policías se encargaban de agilizar la circulación y facilitar el cruce de los peatones.
Los agentes comentaron que, en comparación con el año pasado, se observó una mayor asistencia, lo que también se reflejó en el movimiento de los alrededores.
Las florerías, tanto del exterior como del interior del cementerio, estaban concurridas. Ofrecían arreglos a quienes llegaban en busca de flores para sus seres queridos.
En el interior, varios establecimientos se encontraban cerca del espacio donde se celebró la misa por los fieles difuntos.
Mientras algunos asistentes participaron en la ceremonia religiosa, otros se dirigieron de manera directa las tumbas de sus familiares. Ahí se observaron distintas formas de recordar: hubo quienes elevaron oraciones y rezaron rosarios, mientras otros aprovecharon la visita para pintar, limpiar y acondicionar las sepulturas. También estuvieron quienes simplemente se sentaron a pasar un rato junto a sus seres queridos.
Entre los visitantes se encontraba Leonel Cetina Abán, quien acudió para visitar a su madre. Comentó que acostumbra regresar al cementerio en fechas especiales, como el 10 de mayo y el cumpleaños de ella, y que la mayoría de las veces acude solo.
En esta ocasión se organizó con sus hermanos para darle mantenimiento a la tumba, por lo que la jornada también representaría una oportunidad para reunirse en familia y recordar a su madre.
Una dinámica similar vivió Patricia Herrera Novelo, quien acudió acompañada de su familia. Compartió que acostumbran visitar juntos a sus difuntos y que, en este año, dedicarían parte del día a pintar la tumba y permanecer un rato con ellos.
Panorama
En el Cementerio General, el panorama también estuvo marcado por la afluencia de visitantes, aunque destacó la presencia de turistas, que por momentos parecía superar a la de las familias que acudieron a recordar a sus difuntos.
Las floristas del camposanto dijeron que las ventas marchaban bien, pero todavía no alcanzaban las expectativas.
Se encontraban alrededor del 70% de lo esperado y confiaban en que la actividad mejoraría durante la tarde y les permitiera obtener más ingresos.
Asimismo, explicaron que la lluvia de anteayer domingo influyó en la afluencia de compradores, pues las condiciones del clima ahuyentaron a algunos clientes. A esto se sumó que el horario de cierre del cementerio coincidió con la salida laboral de algunas personas, quienes ya no tuvieron oportunidad de acudir a comprar flores.
En los pasillos, la presencia de familias era más discreta. Pese a que se observaron personas que acudieron a visitar a sus difuntos, los grupos eran contados frente a los contingentes de turistas que recorrían el lugar.
Algunas tumbas estaban recién pintadas y otras destacaban por sus arreglos de flores frescas, señales de que también hubo quienes aprovecharon la fecha para acondicionar los espacios donde descansan sus familiares.
A la par, distintos grupos de turistas, acompañados por guías, caminaban entre los pasillos y se detenían frente a algunas de las tumbas más representativas. Los recorridos permitían a los visitantes conocer parte de las historias y el valor histórico y cultural que resguarda este camposanto.
Así, entre quienes llegaron con cubetas, pintura y flores para atender las sepulturas de sus familiares, y quienes recorrieron los pasillos para conocer su historia, los cementerios de Mérida vivieron una mañana de distintas formas de acercarse a la memoria de quienes ya no están.
Para unos, la visita significó mantener una tradición familiar; para otros, reencontrarse con los recuerdos a través de una oración, una flor o unas horas de compañía.— Ilse Noh Canché.
Cementerios Capital yucateca
Personas rezaron rosarios y dieron mantenimiento a las tumbas de sus familiares.
Presencia discreta
En los pasillos del Cementerio General, la presencia de familias que visitaron a sus seres queridos fue discreta, ya que también acudieron numerosos turistas para recorrer el lugar.
Conocen historias
Acompañados de guías, los turistas caminaban entre los pasillos y se detenían frente a algunas de las tumbas más representativas. Los recorridos les permitieron conocer parte de las historias y el valor histórico y cultural que resguarda este camposanto.
Mantenimiento
Había algunas tumbas recién pintadas y otras destacaban por sus arreglos de flores frescas, señales de que también hubo quienes aprovecharon la fecha para dar mantenimiento a los espacios donde descansan sus familiares.
