El investigador Julián García Rejón con material de estudio en el Laboratorio de Arbovirología de la Uady

Los invasores de estos días no son riesgo a la salud

Si en los días recientes ha sido víctima de molestias por la invasión de moscos, aquí tiene una noticia mala y otra buena, si se le puede calificar de esta forma.

La mala es que está por venir lo peor en los próximos días, quizás en este fin de semana y en la semana siguiente.

Y la buena es que los moscos invasores no representan un peligro de transmisión de enfermedades para los habitantes de esta región, como sí lo es, por ejemplo, el Aedes aegypti.

Además, los mosquitos “importados” desaparecerán en forma paulatina, pues su hábitat está en los montes y la costa. Lo que procede ahora es controlarlos.

Julián Everardo García Rejón, profesor investigador del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Uady, explica que las especies de mosquitos que invadieron en estos días varias zonas de Mérida y sus alrededores —sobre todo las que se inundaron— llegaron a consecuencia de las continuas lluvias y los vientos.

Entre esas especies, abunda, están el Culex coronator, el Aedes taeniorhynchus, el Psorophora ferox, el Psorophora cyanescens y el Anopheles albimanus.

No representan un peligro de transmisión de enfermedades, recalca, pero sí son molestos por su picadura dolorosa.

El investigador del Laboratorio de Arbovirología de la Unidad de Ciencias Biomédicas del “Hideyo Noguchi” anticipa que lo peor de esta invasión se podría sentir a partir del próximo domingo, por los ciclos de reproducción del mosco, pues los que llegaron a las zonas urbanas con las tormentas depositaron huevecillos y ya está volando la primera “generación”. En la próxima semana saldrá la segunda.

“El ciclo de vida del mosquito depende mucho de las temperaturas y del medio ambiente, y ahora que hay mucha humedad y calor aumenta su metabolismo y es más rápido”, añade. “Su ciclo bajó de nueve a siete días”.

“El hecho de que haya calor los incita a alimentarse. El sudor y nuestro olor los atraen. Si sudamos más, entonces más los atraemos”.

Como ejemplo del impacto que tiene el medio ambiente en la reproducción y propagación del mosquito dice que anteayer, a la 1:30 de la tarde, en Mérida había 62% de humedad, con 32 ó 33 grados Celsius y sensación térmica de 41 grados.

“Esa combinación de calor y humedad hace que se activen los mosquitos y se espera que continúen esas condiciones esta semana”, reitera. “Sí va a haber muchas molestias”.

Al abundar en las especies invasoras señala que el Culex coronator es más bien rural y por eso es común en las comisarías y los pueblos alejados. Se alimenta de la sangre de gallinas y caballos, entre otros animales, pero le atrae el agua que contiene materia orgánica y “ahora hay materia orgánica por todos lados”.

“Lo bueno es que no se mueve mucho, tiene una zona de movimiento muy limitada, a diferencia del Aedes taeniorhynchus, que sí vuela mucho”, puntualiza.

En cuanto al Psorophora, señala que es una especie más silvestre, que habita en el monte, y fue traída por los vientos. Generalmente pone sus huevecillos en depósitos de agua con vegetación, como son las lagunas, y en las zonas urbanas no encuentra las condiciones propicias para su reproducción.

En el caso específico del Cúlex coronator apunta que ataca más de noche.

El Anopheles albimanus tiene su hábitat en la costa y, al igual que los otros invasores, llegó a Mérida y sus comisarías empujado por los vientos.

No obstante, explica el doctor García Rejón, aunque esta especie es más de la costa sí se le puede hallar en Mérida. Su presencia es más común en esta época del año, porque con las lluvias encuentra en las sascaberas un lugar adecuado para reproducirse.

Incluso, dice que el Anopheles podría estar presente en los alrededores de las lagunas que se formaron en el poniente de la ciudad, en los terrenos de la Zona Dorada, porque ese sitio era un banco de materiales y tiene la salinidad que atrae a esta variedad de mosquito.

El investigador subraya que estos insectos son de picadura dolorosa, pero no significan una amenaza porque los virus que eventualmente podrían transmitir al humano, como el Virus del Oeste del Nilo, no están presentes en esta región. Para que pudiera ocurrir algo así tendrían que coincidir vector y virus, recalca.

Sin embargo, aconseja eliminar en las casas depósitos de agua que podrían ser criaderos, pues hay que seguir alertas del Aedes aegypti transmisor del dengue, zika y chikungunya, entre otros virus.— ÁNGEL NOH ESTRADA

Mosquitos ¿Qué hacer?

El doctor Julián García Rejón aconseja recurrir a repelentes de moscos en estas fechas.

Dolor más que peligro

Según explica, las especies que llegaron por las lluvias y los vientos a Mérida y sus alrededores no son un peligro para la salud, pero su picadura es dolorosa.

Auxiliar necesario

Hay que usar repelentes, sobre todo en los lugares que siguen inundados, señala el investigador.

Sin luz y con moscos

También dice que un problema adicional en zonas inundadas, como el fraccionamiento Las Américas, es que no hay energía eléctrica y esto agrava el problema de los mosquitos en las noches, pues ni siquiera se puede dormir.

Censo para control

El doctor García Rejón propone hacer un censo de sascaberas, que son criaderos naturales de moscos, como una herramienta de control.

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