CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— El pasado mes, BBVA Bancomer destacó en un reporte que 2017 se caracterizó por alzas y bajas repentinas en el flujo de remesas a México, en parte, explicadas por el temor de los mexicanos en Estados Unidos a ser deportados o a la imposición de restricciones a las remesas.

Asimismo, la entidad resaltó la influencia de los cambios en la política fiscal y comercial en el vecino del norte a partir de la administración del presidente Donald Trump.

En 1995, el primer año del que ofrece resultados el Banco de México, las remesas fueron apenas de 3,672.7 millones de dólares.

Según el más reciente reporte, México recibió el año pasado 28,771 millones de dólares de sus ciudadanos residentes en el extranjero, un alza de 6.59% respecto de 2016 y que supone un máximo histórico en dos décadas.

Las remesas, que proceden principalmente de los emigrantes en Estados Unidos, representan la segunda fuente de divisas de México después de las exportaciones automotrices, y constituyen un importante ingreso para millones de personas.

En los 12 meses de 2017 se efectuaron 93.42 millones de operaciones, la mayoría de ellas transferencias electrónicas, lo que supuso un incremento de 8.07% frente a la cifra registrada en 2016.

 

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