Solo siete estados del país registran cifras positivas
CIUDAD DE MÉXICO.— En la primera mitad del año, el mercado laboral de las entidades federativas del país registró una situación de debilidad, principalmente los estados del Sur, región que es prioridad del gobierno federal con grandes proyectos como el Tren Maya y el Corredor Transístmico, aunque el impacto en la generación de empleos se reflejará hasta que dichas obras comiencen su construcción.
Al otro extremo, destaca la tendencia de aceleración que trazaron Nayarit, Campeche, Sonora, Querétaro, Yucatán y Tlaxcala (los únicos), así como la recuperación de Tabasco, territorio que, junto con Campeche, sufrieron la crisis petrolera.
De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo, a nivel nacional se crearon 289,301 empleos asegurados en el IMSS durante el primer semestre del año, 39.2% menos que en igual periodo del 2018 (476,120 plazas), situación que ya denota la desaceleración económica que vive el país.
Este comportamiento derivó particularmente del detrimento de empleo formal en siete estados: Sinaloa (-21,950 lugares laborales), Veracruz (-8,984), Oaxaca (-4,957), Chiapas (-4,445), Morelos (-4,305), Guerrero (-3,834) y Michoacán (-1,024). Estos territorios representan 14.8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y 12.4% del stock de asegurados en el IMSS en toda la República mexicana.
Además, 18 entidades generaron menos trabajos en comparación con los primeros seis meses del 2018, es decir, bajaron su ritmo de creación de puestos; de este grupo sobresalen Ciudad de México (de 66,102 a 44,285 empleos), Nuevo León (47,886 a 36,010), Jalisco (37,885 a 35,535), Quintana Roo (34,388 a 18,243) y Estado de México (56,860 a 17,167).
En este contexto, los estados referidos contribuyen con 70.9% del PIB del país y 77.0% del mercado de trabajo formal. Lo anterior significa que, al sumar los territorios con pérdida de trabajos, 85.7% de la economía mexicana y 89.4% del total de asegurados se encuentran en un momento de zozobra.
Con dichos resultados se observa que las entidades del sur continúan con deterioro en el empleo formal.
Esperanza en proyectos
El gobierno espera, según el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024, que los programas sociales sectoriales tengan una incidencia concreta en la mejoría de las condiciones de vida en las principales zonas expulsoras de mano de obra y que los proyectos regionales de desarrollo creen trabajos y condiciones de vida digna.
Los tres grandes proyectos del PND son: Tren Maya, Corredor Transístmico y Zona Libre de la Frontera Norte. Sin embargo, todavía el impacto no se registra, salvo en algunos indicadores en la franja fronteriza.
El Tren Maya, la obra de infraestructura, desarrollo socioeconómico y turismo más importante del presente sexenio, repercutirá en los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas. El Corredor Transístmico pretende detonar el Istmo de Tehuantepec (Veracruz y Oaxaca), a través de incentivos fiscales, de un gasoducto y modernización en carreteras, puertos y ferrocarril.
Las preferencias de la administración de Andrés Manuel López Obrador se enfocan en el Sur-Sureste, para sacar del rezago histórico a la región; pero hasta que los grandes proyectos comiencen su construcción el sector laboral se beneficiará, ya que, por el momento, no se han anunciado obras con efectos a corto plazo.
En ascenso
Las excepciones durante el primer semestre del año en curso, al mostrar una tendencia de aceleración, fueron: Nayarit (de 3,307 plazas en la primera mitad del 2018 a 12,102 trabajos el mismo lapso del 2019), Campeche (2,513 a 4,390), Sonora (11,884 a 17,886), Querétaro (21,877 a 30,640), Yucatán (6,486 a 8,579) y Tlaxcala (2,828 a 2,911). Asimismo, resalta la recuperación de Tabasco (-2,386 a 601), territorio que, junto con Campeche, sufrieron en años anteriores los bajos precios del petróleo y la disminución de la producción.— El Economista
