Recuerdan muerte de 72 personas de diversas naciones
MATAMOROS (EFE).— Cuando se cumplen 10 años de la masacre de San Fernando, los migrantes varados en la ciudad de Matamoros recuerdan con pavor esta tragedia en la que fueron asesinadas 72 personas de diversos países. Y en el campamento donde pernoctan desde hace meses esperando ser llamados por Estados Unidos, temen ser víctimas de una agresión.
Hace justo una década ocurrió uno de los sucesos más escabrosos de la historia migratoria en México con el asesinato de 58 hombres y 14 mujeres de diversas nacionalidades en el municipio de San Fernando, Tamaulipas.
Las víctimas eran en su mayoría de países centroamericanos como Honduras, El Salvador y Guatemala, pero también de Ecuador y Brasil. Todas tenían como objetivo Estados Unidos.
La matanza fue atribuida al cártel de los Zetas, uno de los grupos del narcotráfico más violentos que operaban en el noroeste de México, si bien el episodio no ha sido hasta la fecha resuelto.
Una década después, los migrantes que aguardan la respuesta del gobierno estadounidense sobre su petición de asilo mezclan la memoria de aquella matanza con la realidad que enfrentan en la frontera norte de Tamaulipas, donde han sido enviados mediante el programa Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés).
“No se puede dormir tranquilo (en el campamento), uno siente el temor de que algo pase. Miras una persona extraña y lo primero es preguntar qué anda haciendo aquí. Es una vivencia que jamás vamos a olvidar, estemos donde estemos”, declara Alejandra Pérez.
La mujer, de 25 años y quien llegó a esta frontera con su hijo, afirma que durante la travesía el miedo fue constante porque en el pensamiento estaba presente aquella infamia cometida en contra de migrantes en San Fernando, municipio que se encuentra a 140 kilómetros de Matamoros.
