PUEBLA.- ”Campanita Brillante” era una payasita de Puebla, debajo del personaje infantil se encontraba Lidia, una mujer de 45 años, que perdió la vida a consecuencia de las fuertes agresiones que le propinó su expareja, el cual está prófugo.
El pasado 2 de julio ”Campanita Brillante” fue hallada agonizando en una vivienda de la colonia Francisco Javier Clavijero de Puebla, la mujer estuvo en agonía 87 días, durante ese día estuvo en dos hospitales y finalmente pasó sus días en coma en casa de su primer pareja en la Unidad San Ángel.
El trágico final de ”Campanita Brillante”, una payasita de Puebla
Tras ser encontrada agonizando en una vivienda de la colonia Francisco Javier Clavijero, ”Campanita Brillante” fue trasladada de manera inmediata al Hospital General de Cholula, pero después tuvo que ser canalizada al Hospital de la Mujer. Finalmente, al quedar en estado vegetativo, su exesposo (relación previa a la de su agresor), decidió hacerse cargo de ella y trasladarla a su hogar.
De acuerdo con medios locales reportaron que el exesposo, identificado como Cristóbal, junto con sus hijos y familiares cuidaron de la mujer. hasta que perdió la vida la semana pasada. Durante el tiempo que se hicieron cargo de ella estuvieron solventando gastos médicos que oscilan en unos 100 mil pesos, entre hospitalización, medicamentos, traslados; además, ahora de gastos funerarios.
Tras su muerte, las personas cercanas a la víctima exigieron a las autoridades justicia para Lidia, pues aseguran que su agresor permanece impune por los hechos. Se informó que Julio, tuvo tiempo de escapar, ya que las autoridades tardaron más de 36 horas en emitir una orden de aprehensión en su contra. Aún se encuentra prófugo.
Además también trascendió que la relación entre Lidia y su presunto agresor ya tenía antecedentes de maltrato, tanto físico como verbal.

Cristóbal presentó una denuncia ante la fiscalía, pero afirmó que quienes se encargaban de investigar el posible caso violencia familiar simplemente dieron “carpetazo” al tema y concluyeron que Lidia murió por una bacteria, sin tomar en cuenta el sufrimiento de varios meses por la violencia física que sufría.
