Un centro comercial dañado por el paso del huracán “Otis”, en Acapulco, muestra solo una parte de los destrozos que dejó el meteoro a su paso por esa zona de Guerrero
  • MEX96l6. ACAPULCO (MÉXICO), 27/10/2023.- Vista hoy de los destrozos causados por el paso del huracán Otis, en un centro comercial de Acapulco, estado de Guerrero (México). El primer reporte de víctimas tras el paso del huracán Otis por la costa sur del estado de Guerrero da cuenta de 27 personas fallecidas y 4 desaparecidas. Por otra parte, ante la escasez que se presenta en el estado de Guerrero, el Gobierno federal informó que se han distribuido 7.500 despensas y 7.000 litros de agua, y este viernes se realizará el traslado de 40 toneladas de abastecimiento para ayudar a la población. EFE/ David Guzmán
  • Ante el caos que impera en Acapulco, numerosas personas saquean lo mismo tiendas departamentales y de autoservicio, que plazas comerciales, en busca ya sea de productos de primera necesidad o electrodomésticos
  • Residentes saquean los comercios ante la vista y paciencia de militares, quienes se han visto rebasados
  • MEX96l6. ACAPULCO (MÉXICO), 27/10/2023.- Personas se abastecen hoy de agua y productos de primera necesidad dada la escasez tras el paso del huracán Otis, en Acapulco, estado de Guerrero (México). El primer reporte de víctimas tras el paso del huracán Otis por la costa sur del estado de Guerrero da cuenta de 27 personas fallecidas y 4 desaparecidas. Por otra parte, ante la escasez que se presenta en el estado de Guerrero, el Gobierno federal informó que se han distribuido 7.500 despensas y 7.000 litros de agua, y este viernes se realizará el traslado de 40 toneladas de abastecimiento para ayudar a la población. EFE/ David Guzmán
  • Un centro comercial dañado por el paso del huracán “Otis”, en Acapulco, muestra solo una parte de los destrozos que dejó el meteoro a su paso por esa zona de Guerrero

ACAPULCO (AP).— La lenta respuesta de las autoridades para hacer frente a la devastación que causó el huracán “Otis”, que dejó al menos 27 muertos, elevó la desesperación de muchos sobrevivientes que buscaban a como dé lugar salir de Acapulco, donde impera el caos por la falta de alimentos y agua y las fallas que persisten en los servicios.

Personas caminando entre tiendas arrasadas, decenas de turistas deambulando por las calles junto a sus maletas sin saber a dónde ir ni qué comer, eran escenas que se repetían en cada rincón de la ciudad, que en el pasado era conocida por su glamour y donde ahora la mayoría de sus pobladores aprende a vivir entre el caos.

Pese a los esfuerzos de los operarios por restablecer la electricidad, la mitad del medio millón de hogares de Acapulco continuaba ayer viernes sin servicio, mientras miles de militares intentaban avanzar en las labores de retiro de los escombros y lodo de las calles de la zona turística, ahora convertida en un cementerio de hoteles y comercios destruidos.

En medio del desolador panorama, decenas de turistas, cansados de esperar autobuses para salir de la ciudad, comenzaron la tarde del jueves a caminar varios kilómetros con sus hijos pequeños y las maletas por las estrechas aceras de un túnel para abandonar como sea el caos en el que sea ha transformado Acapulco.

En un intento por aliviar la demanda de los desesperados turistas, las autoridades militares anunciaron ayer el envío de más de un centenar de autobuses y de tres aeronaves comerciales para avanzar en el desalojo.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes anunció la activación de un puente aéreo para desalojar a miles de turistas varados. El gobierno también tiene previsto utilizar el puente aéreo para agilizar el envío de alimentos y agua, que se ha convertido “en la prioridad de las autoridades”.

O al menos eso expresó el secretario de Defensa, general Luis Cresencio Sandoval, al reconocer ayer viernes, en la conferencia presidencial matutina, que la situación del agua potable en Acapulco es “muy crítica”.

La tarea de reconstrucción parecía inabarcable y la frustración con las autoridades era generalizada. Aunque se enviaron unos 13,000 militares a la zona, no contaban con las herramientas para limpiar las toneladas de lodo y los árboles caídos de las calles, algunas de ellas convertidas en ríos.

En las zonas más pobres, los vecinos se quejaban de que nadie les hacía caso.

Flora Contreras Santos, un ama de casa de una zona humilde a las afueras de Acapulco, iba de soldado en soldado contando su historia de desdicha: una ladera se derrumbó sobre su casa de techo de lámina y la fuerza del lodo y del agua arrancó a una niña de tres años de los brazos de su madre. No la han vuelto a ver.

“El cerro se les vino encima. El lodo se la quitó de los brazos a la mamá”, relató. “Necesitamos ayuda. La mamá está mal, toda raspada y no encontramos a la niña”. Nadie parecía interesado.

Y aunque la prioridad parecía ser el turismo, que es el motor de una ciudad donde el 80% de los hoteles sufrieron daños por el azote de “Otis”, también los visitantes se quejaban de haber sido expulsados de sus alojamientos sin comida ni agua.

Otros, como la estadounidense Alina Callejas, de California, pedía ayuda médica para su madre, que parecía haber sufrido un derrame cerebral, pero lo mejor que pudieron ofrecerle los funcionarios locales fue llevarla en camioneta hasta una base militar local para que comiera gratis.

Paula Ruiz Velasco, dueña de un restaurante en la Ciudad de México, no recibió ni eso. Contó que los soldados le dijeron que ya no tenían nada y que si necesitaba algo que lo robara.

Según el gobierno del estado de Guerrero, el 95% por de los comercios resultaron dañados por el huracán. Gente desesperada entraba en muchos de ellos para agarrar lo que les fuera posible, en especial, aunque no exclusivamente, artículos de primera necesidad.

Las autoridades y los militares parecían desbordados por la situación. “No hay capacidad para detener el saqueo, es mucha la gente”, dijo Luis Enrique Vázquez Rodríguez, jefe de la policía local.

Edith Villanueva, con su hija pequeña en brazos, expresó su preocupación por las secuelas que tendrían a largo plazo la destrucción y los saqueos. La mujer trabajaba en una tienda de teléfonos móviles y se quejaba de que los habían robado todos. No tenía claro si el negocio reabriría.

“Es una cosa que roben comida, pero hay gente que abusa”, indicó.

El presidente Andrés Manuel López Obrador le restó el viernes importancia a los reportes de saqueos en los comercios de Acapulco y dijo que esos eventos sólo se dieron “en algunos lugares” debido a la emergencia y que ya se instalaron retenes de la Guardia Nacional en las calles para mantener el orden, pero no aclaró si la situación se había superado.

El Presidente atribuyó el caos que se vive en la ciudad turística a que “fue muy fuerte el impacto del huracán” y anunció que el gobierno está trabajando en una propuesta para apoyar financieramente al sector hotelero y comercial, que sufrió daños en más del 80% de la infraestructura.

Rechaza dichos

El mandatario rechazó las afirmaciones de “algunos adversarios” que han acusado al gobierno de no haber actuado con prontitud ante los avisos de la llegada de “Otis”, que en cuestión de horas pasó de tormenta tropical a huracán de categoría 5, y sostuvo que fue un “fenómeno extraordinario”.

“El número de personas que perdieron la vida no debe ser tan significativo… Yo sí creo que tuvimos suerte, la naturaleza, el Creador nos protegió, aún con la furia del huracán”, comentó.

Sandoval ratificó el viernes que se mantiene el registro de 27 fallecidos y cuatro desaparecidos, que ya son buscados.

Mientras, a través de las redes sociales, los familiares de muchas personas que seguían incomunicadas se organizaban desde fuera de Acapulco para dar con los suyos. A lo largo del jueves los grupos de WhatsApp, Telegram o Facebook se multiplicaron.

“Desde la noche del huracán estoy muy preocupado por mi hijo recién nacido”, explicó Juan Pablo López, de 26 años, a AP por teléfono desde Cancún. Estaba hablando con su esposa, que fue a dar a luz a Acapulco para estar con su familia, cuando la comunicación se cortó de repente por el impacto de “Otis”.

Creó entonces el grupo “Pasando Info Acapulco Otis El Destructor” con conocidos en Guerrero y amigos migrantes en Estados Unidos, para que invitaran a sus contactos y poco a poco todo fue creciendo.

Antonio Esparza, un experto en marketing, era uno de los pocos optimistas en medio de la sensación de caos. “Esto va a mejorar Acapulco, porque va a obligar al gobierno a poner atención aquí”, afirmó.

Desde el Vaticano el papa Francisco, en un mensaje al arzobispo de Acapulco, Leopoldo González, envió su pésame a los familiares de las víctimas y pidió que Dios “incremente en la comunidad cristiana sentimientos de ardiente caridad para colaborar en la reconstrucción” de las zonas afectadas. El mensaje lleva la firma del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado.

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