CULIACÁN, Sinaloa. — Una disputa que escaló rápidamente a riña colectiva dentro del centro penitenciario de Culiacán dejó un saldo de siete internos muertos por heridas de arma blanca y un número aún no determinado de lesionados.
El trágico incidente obligó al despliegue inmediato de las fuerzas federales para reforzar la seguridad en el perímetro exterior del recinto.
De acuerdo con los primeros reportes de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, el conflicto se originó a temprana hora en uno de los módulos del reclusorio.
Agresiones en el penal de Culiacán con armas hechizas
Lo que comenzó como una discusión verbal subió de tono hasta desencadenar una agresión masiva en la que se utilizaron armas punzocortantes de fabricación artesanal, conocidas coloquialmente como “puntas”.
Aunque las autoridades estatales aseguraron que la situación fue controlada, elementos del Grupo de Operaciones Especiales del Estado (GOE) y custodios mantienen una exhaustiva inspección en el interior del penal en busca de más armas u objetos prohibidos.
Por su parte, personal de la Fiscalía General del Estado se encuentra en el lugar para iniciar las indagatorias y el levantamiento de los cuerpos.
Vulnerabilidad en el penal de Culiacán
Este brote de violencia ocurre apenas siete días después de que se implementaran medidas extraordinarias de seguridad en el penal.
Incluso, el secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Shinue Téllez López, había encabezado recientemente un recorrido de supervisión por el exterior de las instalaciones para detectar y corregir posibles puntos vulnerables.
La tragedia pone en evidencia la persistente crisis de control en el penal de Culiacán. Tan solo en lo que va del mes, un informe oficial reveló el decomiso de:
- 43 teléfonos celulares.
- 59 cargadores.
- 236 dosis de diversas drogas.
- Diversos objetos prohibidos que logran burlar los filtros de seguridad.
A pesar de los recientes acuerdos para blindar el perímetro y ajustar los protocolos, las armas artesanales fabricadas intramuros volvieron a burlar la vigilancia, cobrando la vida de siete personas.
