CIUDAD DE MÉXICO.— La economía mexicana continuó en junio en una fase de bajo dinamismo, sin señales claras de una recuperación sostenida, de acuerdo con el Indicador IMEF, que señaló que tanto la actividad manufacturera como la no manufacturera permanecen en zona de contracción y muestran una estabilización en niveles bajos, más que un proceso de reactivación.
El organismo informó que el Indicador IMEF Manufacturero retrocedió de 48.3 a 47.3 puntos respecto a mayo, con lo que acumuló 27 meses consecutivos por debajo del umbral de expansión de 50 puntos. La caída refleja la persistencia de un entorno adverso para la industria, marcado por la debilidad de la demanda y la producción, y una pérdida del impulso visto en meses anteriores.
En el sector no manufacturero, que incluye comercio y servicios, el índice avanzó ligeramente de 48.8 a 49.0 puntos, pero continuó en terreno contractivo.
El IMEF indicó que, aunque algunos componentes registraron mejoras aisladas, éstas siguen siendo insuficientes para revertir la desaceleración general de la actividad económica.
En su análisis de coyuntura, el instituto señaló que los datos del primer trimestre confirmaron la debilidad de la economía. Si bien el consumo privado y el gasto público aportaron al crecimiento anual del PIB, el efecto fue neutralizado por el deterioro de exportaciones netas, lo que dejó un avance anual de apenas 0.24%.
Además, destacó que la inversión privada cayó 3.5% frente al trimestre previo, mientras que el consumo privado retrocedió 0.8%.
El IMEF reconoció que los indicadores de abril mostraron un repunte de la construcción, las manufacturas y el comercio; no obstante, consideró que ese impulso sería temporal.
Con base en las estimaciones oportunas del Inegi, sostuvo que el avance de la actividad económica será prácticamente nulo y reiteró su expectativa de un crecimiento de 1.2% para 2026, al advertir que el país opera “en punto muerto”, sin un catalizador interno que permita anticipar una aceleración sostenida.
El organismo añadió que durante el segundo semestre persistirán importantes factores de incertidumbre, entre ellos el inicio de la revisión del T-MEC, la posible aplicación de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos, las elecciones legis-lativas estadounidenses y la presentación del Paquete Económico 2027, en un contexto de deterioro fiscal que, advirtió, podría aumentar la presión de las agencias calificadoras sobre México.
