CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— El incremento en el precio de la vivienda, los bajos ingresos laborales y la limitada cultura financiera mantienen a la mayoría de los trabajadores formales sin acceso a un crédito para adquirir una propiedad, de acuerdo con datos del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).
Registros del Infonavit indican que 20 millones de empleados no cuentan con una hipoteca, de un total de 23 millones de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) al cierre de marzo. La cifra excluye a quienes cotizan en el ISSSTE y tienen acceso al Fovissste, así como a trabajadores independientes sin afiliación al IMSS.
Además especialistas señalan que la falta de educación financiera representa otro obstáculo para acceder a un financiamiento.
Alrededor de cuatro millones de trabajadores desconocen el funcionamiento del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), el cual está vinculado con los recursos acumulados en la Subcuenta de Vivienda.
Marisol Becerra, directora de Estrategia de Datos en Monopolio, explicó que incluso entre quienes conocen el SAR existe poco interés en utilizar esos recursos para comprar una vivienda.
“De los que sí saben cómo funciona el SAR, sólo 13.7% lo quiere utilizar para comprar una vivienda; 8% lo piensa utilizar para construir o mejorar una vivienda, y 25% lo está ahorrando para el retiro, pero no sabe que lo puede usar para adquirir una vivienda”, señaló.
La directiva añadió que 24% de los trabajadores formales, tampoco sabe qué hacer con esos recursos.
“No hay una cultura de educación que te lleve a entender que puedes utilizar una parte de ese dinero para adquirir vivienda”, afirmó.
Salario insuficiente para una vivienda
Becerra indicó que el precio de la vivienda aumenta 8.7% anual, mientras que los salarios formales crecen alrededor de 7%, diferencia que, junto con la inflación, amplía la brecha entre el ingreso y el costo de los inmuebles.
En promedio, un trabajador afiliado al IMSS percibe 20 mil 400 pesos mensuales. Sin embargo, para adquirir una vivienda con un valor de 1.3 millones de pesos tendría que destinar cerca de la mitad de su ingreso mensual al pago del crédito, cuando lo recomendable es comprometer sólo 30%.
La Ciudad de México presenta la mayor diferencia entre salarios y precio de la vivienda, con inmuebles cuyo valor promedio alcanza 4.3 millones de pesos y un ingreso formal cercano a 23 mil pesos mensuales. En contraste, Tamaulipas registra viviendas con un precio promedio de 1.1 millones de pesos y salarios cercanos a 20 mil pesos mensuales, de acuerdo con datos del IMSS y la Sociedad Hipotecaria Federal.
Rodrigo Padilla, director general de Banco Inmobiliario Mexicano (BIM), señaló que los incrementos salariales se han concentrado en los niveles más bajos, mientras que los ingresos de la clase media no crecieron al mismo ritmo que el precio de las viviendas.
“Los salarios en el rango medio no se movieron en la misma proporción y es más complicado acceder a un crédito hipotecario. En el lado de la oferta se produce una tercera parte de las viviendas que construían hace años”, expuso.
El directivo agregó que la menor disponibilidad de viviendas nuevas y usadas también limita las opciones para quienes buscan adquirir un inmueble. Según BIM, el aumento en el costo de los materiales tras la pandemia de Covid-19 y la reducción de suelo disponible para construir han impulsado el alza de precios.
Becerra añadió que los trabajadores afiliados al IMSS e Infonavit tienen capacidad para adquirir viviendas cercanas a 800 mil pesos; sin embargo, sólo una de cada cuatro viviendas cuesta menos de 840 mil pesos. Consideró que el programa gubernamental de vivienda busca atender ese segmento, pero subrayó necesario incrementar la construcción de viviendas de menor costo para ampliar el acceso al mercado habitacional.


