CIUDAD DE MÉXICO (AP y El Universal).— El retiro de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, abrió un nuevo episodio de fricción en la relación entre México y Estados Unidos.

La decisión del gobierno de Donald Trump ocurre en momentos en que ambos países han enfrentado diferencias por temas de seguridad y presiones comerciales de Washington, incluidos los aranceles impuestos a diversos productos mexicanos.

López Beltrán confirmó la cancelación de su permiso de ingreso a Estados Unidos y atribuyó la medida a razones políticas. En una carta dirigida a Trump, señaló al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau como responsables de ordenar el retiro de su visa, al tiempo que aseguró que las autoridades estadounidenses no cuentan con pruebas que lo relacionen con algún acto ilícito.

¿Por qué Estados Unidos cancela una visa?

Hasta el viernes, Estados Unidos no había informado públicamente las razones específicas de la cancelación. Un portavoz de la embajada estadounidense en México se limitó a señalar que los expedientes de visado son confidenciales conforme a la legislación de ese país, por lo que no podía ofrecer detalles sobre el caso individual de López Beltrán.

“Las visas pueden ser canceladas en cualquier momento a discreción del gobierno estadounidense cuando las circunstancias lo justifiquen. Este principio se aplica por igual a todos los ciudadanos extranjeros, sin importar si son particulares o funcionarios públicos”, señala un vídeo de la embajada.

“El Departamento de Estado puede cancelar una visa cuando existen señales de que su titular ya no cumple con los requisitos para mantenerla. Esto puede incluir situaciones como quedarse más tiempo del permitido en el país, participar en actividades delictivas, representar un riesgo para la seguridad pública, involucrarse en actividades relacionadas con el terrorismo o apoyar a grupos terroristas“.

Estados Unidos y la tensión con Morena en México

El episodio se suma a una serie de medidas estadounidenses contra figuras políticas mexicanas. Entre ellas se encuentran el retiro de visas a otros funcionarios y legisladores, incluida la gobernadora de Baja California, la morenista Marina del Pilar Ávila, además de casos reconocidos como el del alcalde de Nogales, Juan Francisco Gim, y el diputado federal Mario López Hernández, que fue reportado por medios de comunicación.

A estas acciones se agrega el proceso impulsado en Estados Unidos contra diez funcionarios mexicanos en activo y retirados, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalados por presuntamente cooperar con el Cártel de Sinaloa.

Las autoridades estadounidenses solicitaron su detención preventiva con fines de extradición, mientras que la Fiscalía mexicana pidió mayores elementos para proceder, situación que ya había generado fricciones entre ambos gobiernos.

La cancelación de la visa también supone un nuevo golpe político para Morena, debido al peso de López Beltrán dentro del partido y a su cercanía con el expresidente. Conocido como “Andy”, colaboró estrechamente con su padre antes de las elecciones de 2018 y posteriormente ocupó la Secretaría de Organización de Morena, convirtiéndose en una figura relevante dentro de la estructura del partido oficial.

El caso adquiere mayor relevancia por presentarse en un contexto en el que Washington ha incrementado la presión sobre actores políticos mexicanos mediante decisiones migratorias y acciones judiciales.

Aunque las autoridades estadounidenses no han vinculado públicamente el retiro de la visa de López Beltrán con alguna investigación, la sucesión de medidas contra figuras relacionadas con el oficialismo mexicano ha alimentado cuestionamientos sobre sus implicaciones políticas.