
La historia es cambio, y cada generación tiene ante sí el deber de afrontar los retos que se le presentan.
El progreso humano se consigue de la mano del aprendizaje y la superación de determinados obstáculos.
El arma más poderosa para transformar la realidad es la educación, pues por medio de ella las sociedades desarrollan las habilidades indispensables para responder a los desafíos que aparecen sobre el camino.
En las últimas décadas, los modelos educativos han llevado a cabo un proceso de adaptación con base en el dinámico contexto de la era contemporánea.
Cada vez más, las instituciones educativas y en general las sociedades son conscientes de la urgencia por dotar a las personas en edad formativa de las aptitudes requeridas para desenvolverse con destreza dentro de su comunidad.
Como complemento a la memorización de conceptos y la enseñanza de aspectos técnicos, el alumnado demanda aprender en las aulas cualidades específicas como el trabajo en equipo, la comunicación efectiva y la inteligencia emocional.
La formación integral con enfoque en el desarrollo de habilidades blandas será crucial para abrazar la inminente revolución industrial y transitar hacia una sociedad con más oportunidades para todos.
