En el historial bélico de Rusia se puede encontrar una docena de guerras en dos siglos y medio. Desde finales del siglo XVI y hasta principios del XX las batallas entre el Imperio otomano y el ruso eran constantes.
Países como Suecia, Turquía o Polonia –por cuestiones geográficas– se han llevado históricamente la peor parte, siendo los principales destinatarios de las acometidas rusas.
Tres las grandes guerras que Rusia las ha librado con Alemania, dos de ellas mundiales.
El Imperio ruso entró en guerra con Francia en tres ocasiones: guerra de 1805-1807, la invasión napoleónica de 1812 y la Guerra de Crimea; mantuvo cuatro enfrentamientos armados con Japón y tres con China. La historia de Rusia se ha fraguado a base de luchas más o menos intermitentes.
El ‘Vietnam de la URSS’
La Guerra de Afganistán (1979-1989) a supuso un hito en su historia. Inició el 27 de diciembre de 1979, cuando las tropas rusas pisaron oficialmente Afganistán; y terminó el 15 de febrero de 1989, varios meses antes de la caída del Muro de Berlín.
Lee: Rusia Vs. Ucrania: ¿qué otros países vecinos temen un ataque?
En su momento, la invasión soviética fue vista en Occidente como un descarado intento de Moscú de hacerse con el control de Afganistán, un cruce de caminos por el que han pugnado las principales potencias desde Alejandro Magno.
No obstante, el Kremlin rechazó hasta diez peticiones de las autoridades afganas antes de decidirse a enviar sus tropas y cuando lo hizo, nunca se planteó la ocupación del país, sino preservar al régimen comunista, en el poder desde 1978.
El Ejército soviético se encontró al poco de llegar a Afganistán con que no estaba preparado para una guerra de guerrillas, ya que el armamento pesado es casi inservible para combatir en las montañas.
Entonces perdieron cerca de 15 mil hombres en Afganistán y decenas de miles regresaron enfermos, mutilados y heridos en su orgullo.
