HELSINKI, Finlandia.— Desde que Rusia lanzó su ofensiva contra Ucrania, el tren de alta velocidad que une San Petersburgo con Helsinki, el Allegro, llega lleno a la estación central de la capital finlandesa, debido a que miles de rusos están abandonando su país huyendo de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y sus aliados europeos.
Entre los viajeros, la gran mayoría son ciudadanos rusos, que al llegar, se apresuran a abandonar el andén, algunos viajan por placer o trabajo, muchos otros huyen de Rusia.
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Miedo a las represalias
Una joven mujer que pidió el anonimato y aquién llamaremos “Katya” habló sobre la situación actual en Rusia.
“Todos mis amigos y familiares están en Rusia y ahora te pueden condenar a 15 años de prisión si dices algo que no esté bien. Son como rehenes y no sé cómo protegerlos“, aseguró.
“Katya”, aprovechó sus vacaciones para salir de Rusia e intentar buscarse un futuro en España, donde tiene algunos contactos.
“Nadie cree que la situación en Rusia vaya a mejorar a corto plazo. Los que pertenecemos a la generación de los noventa tenemos la mente más abierta y muchas familias vivíamos entonces en condiciones tan pobres que no nos podemos ni imaginar volver a aquello“, asegura.
“Katya” cuenta que muchos de sus amigos piensan como ella y están buscando cómo salir de Rusia para mudarse a otros países, pero otros se han creído la propaganda oficial y opinan que el ataque a Ucrania realmente es por el bien de Rusia.
“Incluso antes de lo de Ucrania no había un futuro para mí en Rusia. La situación en Bielorrusia nos hizo entender que no había esperanza. Todo el país se levantó contra el presidente (Alexandr Lukashenko). ¿Y dónde está ahora el presidente? En el mismo sitio, sin que el resto del mundo hiciera nada“, se queja.
Rehenes de Putin
Debido a las sanciones aplicadas por EE.UU. y sus aliados contra Rusia, las grandes empresas multinacionales están saliedo del territorio ruso o, al menos, cerrando temporalmente sus negocios. Al respecto “Katya” dice que eso es muy injusto, porque mucha gente normal se está quedando sin trabajo, sin que esa medida afecte a la persona a la que van dirigidas las sanciones: el presidente ruso, Vladímir Putin, aunque la medida también busca insentivar al pueblo ruso contra el régimen que los gobierna.
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“Katya” pide no culpar a los rusos de lo que ocurre en Ucrania y, asegura, “nosotros somos rehenes“. Considera que en su país no ve ni porvenir ni seguridad para sus futuros hijos.
“No sé gran cosa de política, pero en los últimos diez años muchas cosas han ido a peor: la libertad de expresión, los precios… Para mí la Gran Rusia no es la de Putin, es una abierta y libre“, dice la joven mujer.
Propaganda y sanciones
Anait Amirkhanyan, una mujer rusa que vive en Portugal desde hace tiempo con su marido y todos los años pasa varios meses en Rusia, dio su opinión sobre la situación actual de Rusia.
Ella considera que, en este momento, la mayoría de la población “está de alguna manera con Putin, pero no entienden lo que está pasando y en Rusia tenemos una propaganda extremadamente fuerte. Cuando en la televisión ves todos los días que mienten totalmente sobre la guerra, te lo crees“.
Anait opina que las sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos contra Rusia todavía no perjudican mucho a la población, pero lo harán pronto.
“Ahora mismo no, pero afectarán, claro, porque ahora mismo podemos ver que muchos comercios están cerrando, no podemos comprar euros para viajar ni ninguna divisa, así que van a perjudicar. Desde luego, las sanciones van a ser muy duras también para los rusos“, dice.
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Opositores a Putin huirán de Rusia
Anait Amirkhanyan considera que muchos de los opositores a Putin terminarán por huír de Rusia debido a las nuevas leyes represivas contra ellos y al impacto que tendrán las sanciones en la vida cotidiana.
“Todos los que puedan irse, se irán. ¿Por qué? Porque no es posible vivir con tales restricciones, no es posible vivir con esta nueva ley y no es posible vivir en una situación de guerra con Ucrania. Mucha gente no lo apoya”, dijo Anait, y agrega, “los que no lo apoyan se irán“.
Mientras los últimos pasajeros del Allegro abandonan el andén, la torre de la estación central de Helsinki luce iluminada de azul y amarillo, en solidaridad con Ucrania, y en su tejado ondea una bandera ucraniana.- (Por Juanjo Galán).
