BARRANQUILLA, Colombia (EFE).— A la ciudad de Barranquilla regresó ayer el tradicional “río de gente” que recorrió de forma paralela al Magdalena, principal afluente de Colombia que desemboca en el mar Caribe, al celebrarse el desfile de la Batalla de Flores, primer masivo evento que este año tiene el Carnaval.

Una multitud, acomodada en palcos o las aceras del “Cumbiódromo de la Vía 40”, aplaudió a los 10,000 danzantes, músicos y disfraces que desfilaron junto a 15 carrozas que llenaron de alegría, música y color un recorrido que significó el regreso de este tipo de concentraciones masivas luego de dos años de pandemia.

Declarado por la Unesco “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”, el Carnaval de Barranquilla estuvo suspendido en 2021 debido al covid-19 y para esta edición se reprogramó un mes después a causa de la variante Ómicron que significó un aumento de casos y fallecimientos por el coronavirus.

La Batalla de Flores, con un recorrido de más de cinco kilómetros bajo un aplastante sol que lleva la temperatura a más de 38 grados centígrados, es el más grande desfile del Carnaval, fiesta popular del norte de Colombia en donde cada año asisten decenas de miles de personas entre locales y visitantes.

Como todos los años, la actualidad política estuvo presente en los disfraces que desfilaron por las calles. El primero en pasar fue el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien con su inconfundible bigote se acercaba a los palcos para saludar de mano.

Más atrás venía la recién elegida senadora Piedad Córdoba, quien iba vestida con un enterizo rojo y un turbante mientras le decía a la gente que ella no era “Teodora”, en alusión la investigación que en su contra existe por presuntos vínculos con la desmovilizada guerrilla de las FARC.

Entre las comparsas un hombre con uniforme militar llevaba una bandera de Ucrania y una pancarta contra la invasión rusa en la que estaba la foto del presidente de esa nación europea, Volodímir Zelenski. Cerca de él, un disfraz del presidente ruso, Vladimir Putin, iba acompañado de un grupo de jóvenes con una pancarta con un juego de palabras: “No somos los ‘hijos de putin’, somos sus sobrinos”.

Quince carrozas, producto del trabajo de más de 80 familias encargadas de las “obras de arte rodante” inspiradas en la tradición, la flora y la fauna del Carnaval, engalanaron el desfile con coloridas figuras.

 

En las carrozas, además de la Reina del Carnaval, Valeria Charris, y la reina infantil, Victoria Char, iban otras mujeres de la farándula lanzando flores al público.

Igualmente estuvieron las Reinas del Carnaval de años anteriores y la cantante Fanny Lu, entre otras.

El desfile estuvo amenizado por artistas como Checo Acosta, Bazurto All Star, Kevin Flórez, Grupo Kvrass, y Diego Daza, quienes a su paso en vehículos con grandes equipos de amplificación de sonido hicieron disfrutar al público acomodado a lado y lado de la vía con las canciones de moda.

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