HELSINKI (AP).— En un video filtrado, se ve a la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, bailando y cantando con amigos en una fiesta privada.
La líder, de 36 años, posa para la cámara. Se sienta de rodillas en el suelo, con las manos detrás de la cabeza. Se enreda en un abrazo grupal. La está pasando bien.
Innumerables videos similares son compartidos a diario en las redes sociales por gente joven y no tan joven que está de fiesta en Finlandia y en todo el mundo. Pero la filtración desencadenado un debate entre los finlandeses sobre qué nivel de fiesta es apropiado para un primer ministro, especialmente cuando su vecina Rusia ataca a Ucrania, en una guerra que llevó a Finlandia y Suecia, neutrales durante mucho tiempo, a solicitar su ingreso a la OTAN.
Sanna Marin, quien dirige el Partido Socialdemócrata de centro-izquierda, se enfrenta a un aluvión de preguntas sobre la fiesta: ¿Había drogas?
¿Alcohol? ¿Estaba trabajando o de vacaciones de verano? ¿Estaba la primera ministra lo suficientemente sobria para manejar una emergencia si hubiera surgido?
El video, claramente filmado por alguien en la fiesta, se filtró en las redes sociales y llamó la atención de los medios finlandeses esta semana. Sanna Marin dijo que asistió a la fiesta en las últimas semanas, pero se negó a decir exactamente dónde y cuándo.
También reconoció que ella y sus amigos celebraron de una “manera bulliciosa” y que el alcohol, pero, que ella sepa, no las drogas, estuvo involucrado.
La funcionaria dijo anteayer que se hizo una prueba de drogas para poner fin a las especulaciones sobre sustancias ilegales.
“Espero que en el año 2022 se acepte que hasta los tomadores de decisiones bailen, canten y vayan a fiestas”, dijo Marín a los periodistas. “No deseaba que se difundiera ninguna imagen, pero depende de los votantes decidir qué piensan al respecto”.
La primera ministra, que está casada y tiene una hija de 4 años, a menudo ha insistido en que, aunque es la jefa de gobierno de Finlandia, es como cualquier otra persona de su edad a la que le gusta pasar un buen rato con amigos y familiares en su tiempo libre.
En Helsinki el viernes por la tarde, las opiniones estaban divididas.
Josua Fagerholm, que trabaja en marketing, dijo que el episodio dañaría la reputación del país y la confianza del público en los políticos finlandeses.
“Creo que es importante que nuestros políticos sean respetables y gocen de la confianza del público. Así que no creo que se vea bien”, dijo.
Mintuu Kylliainen, estudiante de Helsinki, no estuvo de acuerdo. Dijo que todos tenían derecho a opinar, pero sintió que el video filtrado estaba recibiendo demasiada atención.
“Es normal ir de fiesta”, opinó Kylliainen.
“Ella también debería divertirse en su vida”, dijo.
Algunos partidarios dicen que las críticas contra la primera ministra huelen a sexismo.
Sanna Marin se convirtió en la primera ministra más joven de Finlandia, en 2019, a los 34 años de edad.
Incluso en el igualitario país nórdico, la funcionaria sostuvo que sintió que se pone demasiado énfasis en su género y edad.
