Conferencias episcopales de diversos países del mundo siguieron expresando ayer su solidaridad ayer con el obispo de Matagalpa, Nicaragua, Rolando Álvarez, y repudieron su detención a manos del régimen del presidente Daniel Ortega.
En Roma, la Conferencia episcopal italiana expresó ayer solidaridad a la Iglesia de Nicaragua, que consideró está “sometida a una dura persecución”.
El presidente de la Conferencia Episcopal italiana, Matteo Zuppi, lanzó un llamado para que en Nicaragua se garantice la libertad de culto y de opinión no sólo a los exponentes de la Iglesia católica sino a todos los ciudadanos.
En el mensaje, enviado al presidente de la Conferencia episcopal de Nicaragua, el obispo Rolando José Álvarez Lagos, Zuppi subrayó que el arresto del obispo Álvarez es un “acto muy grave” y que obliga a “mantener alta la atención” sobre lo que ocurre en el país.
Mientras que, por el momento, el Vaticano guarda silencio al igual que el papa Francisco sobre la situación en Nicaragua, aunque se espera que el pontífice pueda realizar un llamamiento ya este domingo.
Episodios dolorosos
En La Habana, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) envío también ayer su solidaridad con la Iglesia católica de Nicaragua ante la escalada del gobierno de Ortega contra esa comunidad religiosa.
“Los obispos católicos de Cuba, junto a nuestros sacerdotes, diáconos, vida religiosa y fieles, oramos y acompañamos con todo el afecto fraterno a la Iglesia de Dios en Nicaragua”, apuntó monseñor Emilio Aranguren, quien preside la COCC.
El mensaje divulgado en Facebook añadió que “hemos conocido un aumento progresivo de episodios dolorosos que han ocasionado sufrimiento y angustia al Santo Pueblo fiel de Dios en esa amada nación”.
Los religiosos cubanos abogan además por que “prime la sabiduría y sensatez en los responsables de asegurar un clima de paz y sosiego a su pueblo”.
El gobierno cubano, que tiene en Ortega uno de sus aliados en la región, no se ha pronunciado por el momento sobre la escalada del gobierno sandinista contra la Iglesia católica del país centroamericano.
La última de estas acciones fue el arresto el viernes del obispo nicaragüense Rolando Álvarez, un fuerte crítico de Ortega.
En lo que va de año las autoridades han encarcelado a sacerdotes y expulsado del país a otros incluyendo a monjas de las misioneras de la orden Madre Teresa de Calcuta.
El Gobierno sandinista también ha cerrado ocho radioemisoras católicas y sacado de la programación de la televisión por suscripción a tres canales católicos.
El presidente Ortega califica de “golpistas” y “terroristas” a los obispos nicaragüenses que actuaron como mediadores de un diálogo nacional para buscar una salida pacífica a la crisis que vive el país desde abril de 2018.
La comunidad católica representa un 58.5 % de los 6,5 millones de habitantes de Nicaragua, según el último censo nacional.
En Ciudad de Panamá, los obispos de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP) expresaron ayer su profunda preocupación y repudio por la escala de violencia gubernamental hacia el pueblo y autoridades eclesiales en Nicaragua, que, afirman, pone en peligro la libertad religiosa en ese país.— EFE
