BERLÍN (EFE).— El rápido incremento de los contagios de Covid en una nueva ola otoñal está empujando a los hospitales alemanes hasta el límite de su capacidad, según alertó ayer el presidente de la Asociación de Hospitales Alemanes, Gerald Gass.
El número de camas ocupadas por pacientes positivos aumentó en un 50% respecto a la semana pasada y los hospitales afrontan “semanas extremadamente difíciles”, según declaró al grupo de medios “RND”.
Por su parte, el director del Registro de Medicina Intensiva (DIVI), Christian Karagiannidis, explicó a este mismo grupo de medios que en algunas regiones alemanas ya existen focos en los que apenas quedan camas libres en las Unidades de Cuidados Intensivos.
Según datos del DIVI, en estos momentos hay unos 1,660 pacientes positivos por coronavirus ingresados en las UCI alemanas, de los cuales un 50% requiere tratamiento por efectos del virus.
Los contagios entre el personal hospitalario y las consiguientes bajas laborales representan un problema añadido para los centros médicos, que ya de por sí operan con una falta crónica de profesionales.
Por ello la Asociación de Hospitales no descarta que en un futuro próximo sea necesario para algunos centros volver a cancelar intervenciones de carácter no urgente o cerrar determinadas alas a nuevos ingresos.
Según datos del Instituto Robert Koch (RKI) de virología, anteayer la incidencia acumulada a siete días se situaba en 799.9 nuevos contagios por cada 100,000 habitantes, mientras que hace una semana eran 374 y hace un mes, 220.9.
Por otro lado, en las últimas 24 horas se detectaron 136,748 nuevos casos y se registraron 199 muertes.
No obstante, en esta estadística sólo influyen los positivos detectados con pruebas PCR, que en estos momentos sólo se realizan en ocasiones específicas, de modo que los expertos parten de que la cifra real es de tres a cinco veces mayor.
Las autoridades sanitarias alemanas consideran que el país se encuentra al inicio de una séptima ola y advierten que en ésta ocasión se vería acompañada de una epidemia de gripe, después de que el invierno pasado las restricciones por la pandemia redujesen el número de casos de esta enfermedad.
Por ello, el ministro de Sanidad, Karl Lauterbach, acosejó que los mayores de 60 años reciban un combinado de la cuarta dosis anti-covid —el segundo refuerzo— y de la vacuna contra la gripe.
No ha terminado
En Copenhague, la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea (UE) resaltaron ayer que la pandemia no ha terminado y que es necesario proteger la salud de la población, sobre todo, de los más vulnerables.
“Aunque no estamos en el mismo lugar que hace un año, está claro que la pandemia no ha acabado. Vemos indicadores al alza de nuevo en Europa, sugiriendo que ha empezado otra ola de infecciones”, consta en un comunicado conjunto de OMS-Europa, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) y la Comisión Europea (CE).
La potencial circulación simultánea de Covid-19 y gripe estacional aumentan el riesgo de enfermedad grave y muerte en las personas vulnerables, lo que incrementaría la presión en hospitales y personal sanitario, “ya exhaustos después de casi tres años en la primera línea de la pandemia”.
De ahí que estos organismos destaquen la importancia de las medidas de salud pública y de la vacunación, “nuestra herramienta más efectiva”.
“Urgimos a los países de la región europea a priorizar la protección de los grupos más vulnerables administrando de forma conjunta las vacunas contra la gripe y el Covid-19 cuando sea factible”, señalan.
Millones de personas aún no han sido vacunadas contra el coronavirus, de modo que los gobiernos deben aumentar esfuerzos para que las reciban, incluidas las dosis de refuerzo, combinadas con la de la gripe, sobre todo, el personal sanitario, los mayores de 60 años, embarazadas y personas con enfermedades subyacentes.
“El hemisferio sur, donde recién terminó el invierno, experimentó una temporada de gripe temprana y muy activa. No sabemos exactamente qué esperar en la región europea, pero podríamos ver un escenario similar”, señala el comunicado.
En Washington, la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, en inglés) de Estados Unidos autorizó ayer la dosis de refuerzo de la variante ómicron para menores de hasta 5 años de edad.
En un comunicado, el regulador estadounidense explicó que ha dado luz verde a esa dosis de la vacuna de Moderna para menores de hasta seis años de edad, que podrán recibirla dos meses después de haberles sido administrada la pauta inicial (dos dosis) o el primer refuerzo.
Asimismo, la FDA autorizó la cuarta dosis de Pfizer para menores de hasta 5 años de edad, que, del mismo modo, podrán acceder a este refuerzo dos meses después de haber recibido el primero o las dos dosis iniciales.
La FDA detalló que estos refuerzos incluyen un componente de ARN mensajero que proporciona una respuesta inmune, que protege contra el Covid-19 en general, y específicamente frente a las variantes BA.4 y BA.5 de ómicron.
El responsable de la FDA Peter Marks dijo en la nota que hay un mayor riesgo de exposición al virus desde la vuelta presencial al colegio y el retorno de la población, en general, a sus actividades habituales.
“La vacunación continúa siendo la medida más efectiva para prevenir las consecuencias graves del Covid-19, incluida la hospitalización y la muerte”, apuntó Marks, director del Centro de Evaluación Biológica e Investigación en la FDA.
El responsable sanitario subrayó que, así como el Covid-19 suele ser una enfermedad menos grave en menores que en adultos, cada vez más niños se han infectado y han acabado hospitalizados con las sucesivas olas de la epidemia, de modo que animó a los padres a inmunizar a sus hijos.
Tras el visto bueno de la FDA, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) deben emitir una recomendación antes de que los menores puedan recibir este refuerzo.
Se espera que un comité científico de los CDC se reúna la próxima semana para revisar los datos de esas dosis en menores.
