Las cuadrillas de emergencias en Turquía y Siria trabajaban bajo un intenso frío a primera hora de este martes con la esperanza de rescatar a más sobrevivientes de entre los escombros después de que dos potentes terremotos acompañados de fuertes réplicas cobraron más de 5.261 vidas y derribaron miles de edificios a lo largo de una extensa región.

Las autoridades temían que la cifra de fallecimientos por los sismos y sus réplicas continúe en ascenso, mientras que los socorristas buscaban sobrevivientes entre desoladoras escenas de metales retorcidos y los trozos de concreto en una región asolada por 12 años de la guerra civil en Siria y una subsecuente crisis de refugiados.

En Turquía, donde tuvieron su epicentro los temblores de magnitud 7.7 y 7.6, el recuento oficial habla ya de 3,549 muertos y 22.000 heridos.

Hasta el momento, los equipos de rescate han podido sacar con vida a unas 8,000 personas de entre los escombros de los miles de edificios que se han derrumbado.

 Un vecino de la ciudad noroccidental siria de Alepo que pidió ser identificado sólo por su nombre de pila, Sako, aseguró que muchos edificios se derrumbaron en la urbe, capital comercial del país árabe, a causa del terremoto de 7.7 grados ocurrido de madrugada con epicentro en Turquía.

Estábamos durmiendo y de pronto toda la casa comenzó a temblar. Vivo en un tercer piso y parecía que se estaba quebrando. Salí corriendo de la cama, tomé a mi familia y apuramos hacia el coche; condujimos hacia el área de Villat, donde hay un descampado sin edificios, y nos quedamos allí toda la noche”, relató.

En su huida, el hombre pudo comprobar que los inmuebles de su zona habían sufrido en general daños leves, al igual que el suyo, pero otras áreas de la ciudad no corrieron la misma suerte.

“Hoy (por ayer) pasé por el Zoco Al Hal y muchos edificios se habían derrumbado. Gracias a Dios que sobrevivimos. En las calles se pueden ver piedras rotas caídas de los edificios”, explicó el hombre, al agregar que tres personas que conocía murieron en un edificio cercano a su casa.

El recuento total señala que en Siria han muerto 1,712 personas y otras 3,749 han resultado heridas.

Según la agencia de noticias oficial siria SANA, el sismo causó el derrumbe de 46 edificios residenciales en Alepo.

“El terremoto se los llevó, ¿qué podemos hacer?”, lamentó Sako con la calma de quien ha vivido casi doce años de guerra en Siria.

Las tragedias que se suman

Alepo, capital de la provincia homónima y una de las urbes más populosas de Siria, además de un importante núcleo comercial del país árabe, fue escenario de una larga pugna entre las fuerzas gubernamentales sirias y los rebeldes entre 2012 y 2016, cuando fue retomada por Damasco.

Durante el pico del conflicto, la localidad estuvo dividida en dos partes: una controlada por las tropas leales al presidente sirio, Bachar al Asad, y otra por la oposición, y fue escenario de algunos de los episodios más cruentos de la guerra iniciada a raíz de las revueltas populares que se desataron contra Damasco en 2011.

Otra vecina de Alepo que pidió el anonimato relató una vivencia muy similar a la de Sako, y explicó que el temblor les sorprendió a oscuras, en medio del racionamiento de electricidad que se aplica en Siria debido a la escasez de combustible.

“Estábamos en casa durmiendo y de pronto el suelo completo comenzó a temblar, dije ‘Por favor, Señor, sálvanos, protégenos’. No había electricidad, no había amperios, no podíamos ver a donde íbamos. Nos pusimos nerviosos y no sabíamos qué hacer”, sentenció.

Su hermano y su cuñada fueron a recogerla con el auto, y juntos se trasladaron a un campo de fútbol, donde pernoctaron bajo la lluvia con tan solo lo puesto como abrigo.

Según contó, a primera hora de la mañana regresaron a casa para coger más ropa y entonces empezaron a conocer las consecuencias de lo ocurrido: el piso de los vecinos de arriba quedó “destruido por dentro”, la mezquita y la iglesia de al lado “seriamente dañadas”.

También su propia casa “es un desastre” y la de su hermano sufrió importantes desperfectos.

“Juro que duró tanto que pensé que el suelo se iba a abrir y tragarnos. Si hubiese durado unos segundos más (el terremoto), yo creo que estaríamos muertos”, comentó la testigo.

 

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