WASHINGTON (EFE).— El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, lideró ayer una reunión con el embajador y los 52 cónsules de su país en Estados Unidos para lanzar una “campaña de información y defensa” de México ante lo que califica como “ataques” de miembros del Partido Republicano.

En la reunión, celebrada en Washington, Ebrard aseguró que México no va a “permitir” que EE.UU. “atropelle” a su gobierno al señalarlo por la crisis del fentanilo, según un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

“Con este costo de vidas humanas, ¿cómo es que estos señores se atreven a cuestionar nuestro compromiso o, peor aún, a pedir una intervención en nuestro país?”, dijo el canciller.

La Cancillería de México se refirió específicamente a “los ataques de legisladores y exfuncionarios del Partido Republicano”, los cuales calificó de “inaceptables”.

La tensión ha aumentado entre Estados Unidos y México a raíz del secuestro a plena luz del día de cuatro estadounidenses, dos de ellos asesinados, que habían viajado a Tamaulipas, uno de los seis estados mexicanos a los que Washington pide a sus ciudadanos no viajar. El Departamento de Estado recomienda evitar también Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Zacatecas.

La oposición republicana ha pedido declarar terroristas a los cárteles mexicanos y ha propuesto una intervención militar en territorio mexicano, algo que ha descartado la Casa Blanca pero que ha enfurecido al presidente López Obrador.

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