CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El papa Francisco pidió contrarrestar una época que a veces parece obsesionada con la apariencia, donde todo el mundo intenta exhibirse.

“Es la época del maquillaje, no sólo de la cara sino también del alma, y esto es malo, sobre todo a través de las llamadas redes sociales”, advirtió el Pontífice en un discurso que pronunció ayer.

“Es un poco como querer copas de cristal valiosas sin preocuparse de si el vino es bueno. Pero en la familia las apariencias y las máscaras no cuentan, o en todo caso no duran mucho; lo que importa es que no falte el buen vino del amor, la ternura y la comprensión mutua”, dijo. “Y el amor —lo sabemos bien— no hace ruido. Lo vivimos en lo oculto y en la pequeñez de los gestos cotidianos, en la atención que sabemos intercambiar”.

“Esto es lo que les deseo: que estén atentos, en sus casas y en sus familias, a las pequeñas cosas de cada día, a los pequeños gestos de gratitud, a la consideración del cuidado”, invitó.

“Mirando el belén podemos imaginar la preocupación y la ternura de María y José por el Niño que nacía. Quiero desearte este estilo”, añadió.

Francisco pronunció ese discurso para los empleados del Vaticano y sus familias con motivo de la felicitación de la Navidad.

Y les pidió que miren en sus casas la sencillez del nacimiento y deseó a las familias y a sus hijos un estilo de vida basado (…) “en lo oculto y lo pequeño”.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán