LONDRES.— El rey británico, Carlos III, apareció ayer por primera vez en público tras ser diagnosticado de cáncer, pocos minutos después de haber mantenido un breve encuentro con su hijo menor, el príncipe Enrique, que viajó desde Estados Unidos para visitarlo.

Un sonriente y aparentemente fatigado Carlos saludó desde el coche junto a la reina Camila a los curiosos y los reporteros apostados en las inmediaciones del Palacio de Buckingham.

Se trató de la primera ocasión en que el rey ha podido ser visto después de que anteayer se anunció que fue diagnosticado con un tipo de cáncer no especificado, contra el cual ya comenzó su tratamiento.

Desde Buckingham, partió en helicóptero de vuelta hacia su mansión campestre de Sandringham, en el este de Inglaterra, donde descansará mientras completa su terapia.

Según anunció la casa real, el soberano suspendió toda su agenda pública por tiempo indefinido, aunque seguirá desarrollando sus tareas de Estado, como las audiencias semanales con el primer ministro, Rishi Sunak, o la rúbrica de textos legislativos.

Visita controvertida

En su estancia en Londres, adonde llegó desde Sandringham para comenzar anteayer su tratamiento, Carlos III recibió al príncipe Enrique, duque de Sussex, para mantener una reunión que los tabloides sensacionalistas catalogaron de “excepcionalmente corta”.

Enrique puso rumbo a la capital británica al poco de enterarse personalmente por su propio padre de su enfermedad. Tras un vuelo de 11 horas desde su hogar en California, Estados Unidos, Enrique llegó a primera hora de la tarde al aeropuerto de Heathrow, para dirigirse en un convoy de vehículos hacia Clarence House, residencia en Londres del soberano.

A juicio de la prensa británica, su reunión fue el primer cara a cara entre ambos desde el funeral de la reina en septiembre de 2022.

El duque de Sussex, distanciado de la familia real —de la que dejó de ser un miembro activo en 2020— viajó a Londres sin la compañía de su mujer, Meghan, ni de sus dos hijos, Archie y Lilibeth.

Pese a que no faltaron quienes quisieron ver en la visita de Enrique una forma de restañar las muy dañadas relaciones en el seno de los Windsor, el entorno de su hermano mayor y heredero al trono, Guillermo, se apresuró a dejar claro que éste no tenía intención de ver al duque de Sussex.

Una fuente cercana al príncipe de Gales señaló al diario “Daily Mirror” que el príncipe de Gales sigue “centrado” en cuidar a su mujer, Catalina, que sufrió una cirugía abdominal en enero sobre la que no se han facilitado detalles.

“No hay planes para que la visita de Enrique sirva como algún tipo de vehículo para la reconciiliación”, señaló.

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