ROMA (AP).— El Vaticano anunció la conformación de un tribunal especial para juzgar al exjesuita y artista Marko Ivan Rupnik, acusado por más de dos decenas de mujeres de abuso sexual, espiritual y psicológico.
La medida representa un intento de recuperar la credibilidad tras las críticas de encubrimiento hacia el papa Francisco y la orden jesuita, quienes habrían protegido a Rupnik durante años.
El tribunal estará integrado por cinco jueces, entre ellos mujeres y sacerdotes ajenos a la burocracia vaticana, lo que busca garantizar independencia en un caso que ha puesto en evidencia las carencias del sistema judicial eclesiástico.
Rupnik, cuyos mosaicos adornan santuarios emblemáticos como Lourdes y Aparecida, fue excomulgado brevemente en 2020 por absolver en confesión a una mujer con la que había mantenido relaciones sexuales, uno de los delitos más graves en la Iglesia. Sin embargo, continuó ejerciendo su ministerio hasta que las denuncias se multiplicaron y los jesuitas lo expulsaron por negarse a responder a las acusaciones.
El Vaticano, que inicialmente desestimó las denuncias por antigüedad, reabrió el caso tras la presión pública y la decisión del Papa de eliminar el límite de prescripción, permitiendo así la apertura formal del juicio canónico.
Aun así, persisten grandes obstáculos legales para las víctimas. En los juicios canónicos, las mujeres no son reconocidas como partes perjudicadas sino como testigos, sin acceso a la documentación ni participación en el proceso. El caso también reaviva el debate sobre cómo la Iglesia aborda los abusos contra mujeres adultas, un ámbito en el que raramente actúa bajo el argumento del consentimiento.
Las denuncias contra Rupnik, que incluyen manipulación espiritual y abuso de poder, reflejan dinámicas similares al movimiento #MeToo dentro del clero, revelando la urgencia de una reforma profunda que prevenga y sancione cualquier forma de abuso en la Iglesia.
