NUEVA YORK (AP).— El cierre del gobierno de Estados Unidos amenaza con alterar significativamente los planes de viaje de millones de personas, justo antes del Día de Acción de Gracias.
La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) informó que reducirá el tráfico aéreo en 40 aeropuertos del país a partir del viernes, lo que podría ocasionar cancelaciones, demoras y congestión en las terminales.
Talia Dunyak, de 31 años, expresó su preocupación tras conocer la noticia. Tiene previsto volar de Viena a Filadelfia la próxima semana, uno de los aeropuertos afectados. “De verdad espero que no cancelen mis vuelos”, comentó. Su viaje incluye reuniones de trabajo y una reunión familiar por Acción de Gracias, que ahora podrían verse comprometidas.
“Es una época tan ajetreada para viajar y no hay muchos vuelos directos”, añadió Dunyak, quien se dedicar a las relaciones públicas. “Podría terminar en una pesadilla”. Su caso refleja la incertidumbre generalizada entre los pasajeros ante la posibilidad de cancelaciones masivas durante uno de los períodos más concurridos del año.
Aunque la FAA no ha revelado detalles del plan, se prevé que los ajustes impacten en aeropuertos de más de dos docenas de estados, algunos de los más transitados, como Atlanta, Denver, Dallas, Orlando, Miami y San Francisco. También se verán afectados varios aeropuertos de Nueva York, Houston y Chicago.
La situación llevó a muchos viajeros a modificar o cancelar sus planes. Laura Adams, residente de Vero Beach, Florida, optó por viajar en automóvil con su esposo hacia Fair Hope, Alabama, para evitar riesgos. “No queríamos arriesgarnos a que nuestro vuelo se cancele o se retrase, ni a quedarnos varados”, explicó.
A pesar de que el trayecto en carretera tomará unas diez horas, Adams consideró que es la alternativa más segura. “Sopesando los pros y los contras, simplemente parece una mejor opción”, afirmó.
En Europa, la preocupación también se hace sentir. Jennifer Dombrowski, una estadounidense de 45 años residente en Burdeos, Francia, decidió evitar por completo los aeropuertos de Estados Unidos. En su lugar, volará a Toronto y desde allí conducirá hasta Erie, Pensilvania, para visitar a sus padres. “Realmente no quiero lidiar con eso”, comentó, aludiendo a los posibles retrasos y al estado de salud delicado de su padre.
Las aerolíneas estadounidenses, entre ellas United, Delta y American Airlines, anunciaron medidas de flexibilidad ante la situación. Permitieron reembolsos a pasajeros que prefieran no viajar, incluso en boletos no reembolsables. United Airlines informó además que priorizará recortes en rutas regionales menores.
El cierre del gobierno también afecta al personal aeroportuario. Agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) trabajan sin recibir salario desde hace más de cinco semanas. “Son los héroes que mantienen el sistema en funcionamiento”, afirmó Trainor. “No sé si el gobierno se da cuenta de en qué medida el tráfico aéreo y nuestra economía dependen de eso”.
Las repercusiones podrían sentirse en los principales corredores aéreos y turísticos del país, y afectar a visitantes internacionales, incluidos viajeros mexicanos y yucatecos que hacen escala en aeropuertos de Florida o Texas.
Aunque las autoridades insisten en que los servicios esenciales seguirán operando, la incertidumbre crece entre pasajeros y aerolíneas. De no resolverse el cierre, se prevé que los retrasos y cancelaciones aumenten durante las próximas semanas.
