MINNEAPOLIS, Minnesota, EE.UU., 7 de febrero de 2026 (AP). — Alberto Castañeda Mondragón narra que, tras las golpizas que le propinaron agentes del ICE, su memoria estaba tan afectada que en un primer momento no podía recordar que tenía una hija y aún lucha por recuperar momentos entrañables como la noche cuando le enseñó a bailar.
Sin embargo, en su maltrecho cerebro está grabada la violencia que sufrió en enero pasado en Minnesota mientras estaba detenido.
Golpizas de agentes del ICE
Recuerda a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) sacándolo del auto de un amigo el 8 de enero enfrente de un centro comercial en St. Paul, tirándolo al suelo, esposándolo y, luego, golpeándolo y dándole en la cabeza con una porra de acero.
También recuerda que lo arrastraron a una camioneta y lo llevaron a un centro de detención, donde lo golpearon otra vez.
Ocho fracturas craneales y cinco hemorragias cerebrales
Igualmente recuerda la sala de emergencias y el intenso dolor de las ocho fracturas de cráneo y cinco hemorragias cerebrales que pusieron en peligro su vida.
“Comenzaron a golpearme de inmediato cuando me arrestaron”, relató el migrante mexicano esta semana a The Associated Press, que recientemente reportó cómo su caso contribuyó a la creciente tensión entre los agentes federales de inmigración y un hospital de Minneapolis.
Alberto Castañeda, de 31 años de edad, figura entre un número desconocido de detenidos por motivos migratorios que, a pesar de evitar la deportación durante la campaña del gobierno del presidente Donald Trump, han sufrido lesiones duraderas tras violentos encuentros con agentes del ICE.
Su caso es una de las denuncias por uso excesivo de la fuerza que, por ahora, el gobierno federal rechaza investigar.
Alberto Castañeda resultó tan gravemente herido que pasó días desorientado en el Centro Médico del Condado de Hennepin (HCMC, por sus siglas en inglés), donde efectivos de ICE lo vigilaban constantemente.
La versión de agentes del ICE
Por su parte, los agentes del ICE dijeron a las enfermeras que Alberto Castañeda “se lanzó intencionalmente de cabeza contra una pared de ladrillos”, una versión que sus cuidadores cuestionaron de inmediato.
Una tomografía computarizada mostró fracturas en la parte delantera, posterior y en ambos lados del cráneo, lesiones que —según dijo un médico a la AP— no eran compatibles con una caída.
“Nunca hubo una pared”, dijo Alberto Castañeda en español, rememorando cómo los agentes del ICE lo golpearon con la misma barra de metal que usaron para romper las ventanas del vehículo en el que estaba. Más tarde, la identificó como un ASP, una porra telescópica que suelen llevar las fuerzas de seguridad.
Los manuales de formación y las políticas de uso de la fuerza de la policía en Estados Unidos establecen que esa porra se puede usar para golpear los brazos, las piernas y el cuerpo. Pero golpear la cabeza, el cuello o la columna vertebral se considera una acción potencialmente letal.
“La única ocasión en la que se puede golpear a una persona en la cabeza con cualquier tipo de porra es cuando la persona representa la misma amenaza que permitiría el uso de un arma de fuego: una amenaza letal para el agente u otros”, puntualizó Joe Key, un exteniente de policía de Baltimore y experto en uso de la fuerza que testifica en defensa de la policía.
Alberto Castañeda dijo que los agentes reanudaron la golpiza tras llevarlo a un centro de detención de ICE en Ft. Snelling, en los suburbios de Minneapolis.
Al darse cuenta de que estaba gravemente herido, añadió, les suplicó que pararan, pero “se rieron de mí y me golpearon de nuevo”.
Atribuye las golpizas de agentes del ICE al racismo
“Eran personas muy racistas”, narró. “Nadie los insultó, ni yo ni la otra persona con la que me detuvieron. Era su carácter, su racismo hacia nosotros, por ser inmigrantes”.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), responsable de ICE, no respondió a repetidas solicitudes de comentarios durante las últimas dos semanas acerca de las lesiones de Alberto Castañeda.
No está claro si las cámaras corporales de los agentes grabaron el arresto de Alberto Castañeda o si podría haber grabaciones de cámaras de seguridad en el centro de detención.
En un reciente intento por aumentar la transparencia, el DHS anunció un amplio despliegue de cámaras corporales para agentes migratorios en Minneapolis, al tiempo que el gobierno disminuye la presencia de ICE en al zona.
El agente de deportación de ICE William J. Robinson no dijo cómo se fracturó el cráneo Alberto Castañeda en una declaración del 20 de enero presentada en un tribunal federal. Durante el proceso de admisión, se determinó que “tenía una lesión en la cabeza que requería tratamiento médico urgente”, escribió en la declaración.
La declaración también indicó que Alberto Castañeda ingresó de forma legal a Estados Unidos en marzo de 2022, y que la agencia determinó, solo después de su arresto, que había excedido la duración de su visa.
Un juez: el ICE detuvo ilegalmente a Alberto Castañeda
Un juez federal dictaminó más tarde que su detención fue ilegal y ordenó su liberación.
Un video publicado en redes sociales capturó los momentos inmediatos después del arresto de Alberto Castañeda, mientras cuatro hombres enmascarados lo trasladan esposado a través de un estacionamiento. La grabación muestra cómo se tambalea y tropieza, sostenido por los efectivos de ICE.
“No se resista”, grita la mujer que grababa. “Porque no van a hacer nada más que golpearlo más”.
“Espero que no te maten”, añade.
“Y le han provocado al hombre una conmoción cerebral”, grita un transeúnte.
La testigo que publicó el video se negó a hablar con la AP o a dar su consentimiento para su publicación, pero Alberto Castañeda confirmó que él es el hombre esposado que se ve en la grabación.
Un oficial del ICE confirma: “recibió una paliza”
Al menos un oficial del ICE dijo más tarde al personal del centro médico que Alberto Castañeda “recibió una paliza”, de acuerdo con documentos judiciales presentados por un abogado que buscaba su liberación y enfermeras que hablaron con la AP.
AP entrevistó a un médico y a cinco enfermeras sobre el tratamiento que recibió Alberto Castañeda en el HCMC y de la presencia de efectivos de ICE dentro del hospital.
Los seis hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar sobre la atención al paciente y temían represalias.
La AP también consultó a un médico independiente, quien afirmó que las lesiones no son consistentes con una caída accidental o con chocar contra una pared.
La ley estatal de Minnesota exige que los profesionales sanitarios reporten a las autoridades cualquier lesión que pudiera haber sido causada como parte de un delito.
Una portavoz de HCMC se negó a decir esta semana si alguien en el centro lo había hecho. Sin embargo, tras la publicación del primer reporte de la AP sobre la detención de Alberto Castañeda el 31 de enero, la dirección del hospital abrió una investigación interna para determinar qué integrantes del personal hablaron con la prensa, según comunicaciones internas vistas por la AP.
El gobernador de Minnesota, contra la violencia del ICE
Por su parte, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, publicó un enlace a la noticia previa de AP sobre Alberto Castañeda, pero su oficina no aclaró si las autoridades estatales buscarán respuestas.
“La aplicación de la ley no puede ser anárquica”, escribió Walz en la publicación en X. “Miles de agentes agresivos y sin entrenamiento del gobierno federal continúan lesionando y aterrorizando a los habitantes de Minnesota. Esto debe terminar”.
Law enforcement cannot be lawless.
— Governor Tim Walz (@GovTimWalz) February 2, 2026
Thousands of aggressive, untrained agents of the federal government continue to injure and terrorize Minnesotans. This must end. https://t.co/xOcNyhJqgi
El arresto de Alberto Castañeda ocurrió un día después del primero de los dos tiroteos letales de ciudadanos estadounidenses en Minneapolis a manos de oficiales del ICE, lo que desencadenó protestas públicas generalizadas.
Los líderes del Congreso de Minnesota y otros cargos electos, como el alcalde de St. Paul, Kaohly Her, solicitaron esta semana una investigación sobre las lesiones de Alberto Castañeda.
La Fiscalía del condado de Ramsey, de la que depende St. Paul, instó a Alberto Castañeda a presentar una denuncia policial para que se abra una investigación. Y él dijo que tiene previsto hacerlo.
Un portavoz de la policía de St. Paul señaló que el departamento investigaría “todos los presuntos delitos que se denuncien”.
Mentira y manipulación
A pesar de que la Casa Blanca insiste en que el ICE limita sus operaciones a migrantes con antecedentes violentos, Alberto Castañeda no tiene antecedentes penales.
“Estamos viendo un patrón repetido de funcionarios de la administración Trump que intentan mentir y manipular al pueblo estadounidense en lo que respecta a la crueldad de esta operación de ICE en Minnesota”, expresó Tina Smith, senadora demócrata de Minnesota, en un comunicado.
La diputada Kelly Morrison, también demócrata y médico, visitó recientemente el Edificio Whipple, donde están las instalaciones de ICE en Ft. Snelling. Ella dijo que vio un grave hacinamiento, condiciones insalubres y una falta casi total de atención médica.
“Si alguno de nuestros agentes de policía hiciera esto, ya saben lo que pasó en Minnesota con George Floyd, los responsabilizamos”, dijo la representante demócrata Betty McCollum, cuyo distrito incluye St. Paul.
El inmigrante golpeado por ICE, jarocho
Oriundo de Veracruz, México, Alberto Castañeda Mondragón llegó a Minnesota hace casi cuatro años con una visa de trabajo temporal y halló empleos como conductor y techador. Usa lo que gana para mantener a su padre anciano, quien es discapacitado y diabético, y a su hija de 10 años.
El día que lo arrestaron hacía mandados con un amigo cuando de repente se encontraron rodeados por agentes de ICE, quienes comenzaron a romper las ventanas y abrir las puertas del vehículo.
Según dijo, la primera persona que lo golpeó “se puso fea conmigo por ser mexicano” y no tener documentación que acreditara su estatus migratorio.
Unas cuatro horas después de la detención, según los registros judiciales, a Alberto Castañeda lo trasladaron a una sala de urgencias en el suburbio de Edina por presentar hinchazón y hematomas alrededor de su ojo derecho y sangrado.
Luego lo llevaron al centro médico de Minneapolis, donde narró al personal que fue “arrastrado y maltratado por agentes federales”, antes de que su condición empeorara, muestran los registros judiciales.
No recordaba a su hija
Una semana después de su hospitalización, los cuidadores lo describieron como mínimamente receptivo. A medida que su condición mejoraba lentamente, el personal del hospital le entregó su celular y habló con su hija en México, a quien no recordaba.
“Soy tu hija”, le dijo. “Te fuiste cuando yo tenía seis años”.
Sus lesiones en la cabeza borraron experiencias pasadas que para su hija son inolvidables, como fiestas de cumpleaños y el día que se marchó a Estados Unidos. La niña ha tratado de reavivar su memoria en llamadas diarias.
“Cuando cumplí cinco años, me enseñaste a bailar por primera vez”, le recordó recientemente.
“Todos estos momentos, realmente, para mí, se han olvidado”, señaló Alberto Castañeda.
El mexicano mostró una mejora gradual y, para sorpresa de algunos que lo trataron, recibió el alta hospitalaria el 27 de enero.
Ahora tiene por delante una larga recuperación y un futuro incierto. Hay dudas sobre si podrá seguir manteniendo a su familia en México, que según afirma depende de él.
Aunque sus hematomas ya desaparecieron, las secuelas de sus lesiones cerebrales traumáticas persisten. Además de la memoria, tiene problemas de equilibrio y coordinación que podrían resultar debilitantes para un hombre cuyo trabajo requiere subir y bajar escaleras.
Alberto Castañeda dice que no puede bañarse sin ayuda.
“Ahora no puedo subirme a un tejado“, indicó.
Alberto Castañeda, quien no tiene seguro médico, relató que los médicos le dijeron que necesita cuidados continuos.
Colectas a favor del mexicano golpeado por agentes del ICE
Incapaz de ganar un salario, depende del apoyo de compañeros de trabajo e integrantes de la comunidad de Minneapolis-St. Paul que recaudan fondos para ayudarle a conseguir comida, alojamiento y atención médica. Ha abierto un GoFundMe.
Todavía así, espera quedarse en Estados Unidos y poder volver a mantener algún día a sus seres queridos. Hace una distinción entre la gente de Minnesota, donde asegura que se ha sentido bienvenido, y los agentes del ICE que lo golpearon.
“Es una suerte inmensa haber sobrevivido, poder estar en este país de nuevo, poder sanar y tratar de seguir adelante”, expresó. “Para mí, es la mayor suerte del mundo”.
Pero cuando cierra los ojos por la noche, el miedo a que los agentes del ICE vengan a por él domina sus sueños. Ahora le aterroriza salir de su departamento, aseguró.
“Te quedas con la pesadilla de ir a trabajar y que te detengan”, dijo Alberto Castañeda. “O que estés comprando tu comida en algún lugar, tu almuerzo, y aparecen y te detienen de nuevo. Te golpean”.
