NUEVA YORK (EFE).— Wall Street cerró ayer jueves en terreno negativo, presionada por el repunte del precio del petróleo y la creciente tensión geopolítica en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio energético mundial y que ahora padece de los estragos de una guerra.
El índice Dow Jones de Industriales cayó 1.61%, equivalente a 784 puntos, y terminó en 47,954 unidades. El selectivo S&P 500 retrocedió 0.56%, hasta 6.830 enteros, mientras el Nasdaq perdió 0.26%, para cerrar en 22,748.
La sesión bursátil estuvo marcada por el impacto del conflicto en Oriente Medio, que ya cumple seis días de enfrentamientos desde el ataque de Estados Unidos e Israel y mantiene la preocupación de los mercados por posibles interrupciones en el suministro de energía.
Los futuros del petróleo de Texas para entrega en abril subieron 8.5% y alcanzaron los 81.01 dólares por barril, impulsados por la escalada militar y el temor a mayores riesgos para el transporte de crudo en la región.
El aumento del precio del petróleo se intensificó después de que la agencia estatal iraní informara que la Guardia Revolucionaria atacó con un misil a un buque petrolero estadounidense en aguas del golfo Pérsico, y lo terminó hundiendo.
Preocupación en los mercados bursátiles
En los mercados bursátiles, la principal preocupación se concentra en el estrecho de Ormuz, el único corredor marítimo que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico.
Por ese paso estratégico circula aproximadamente el 20 % del petróleo que se comercializa en el mundo, por lo que cualquier alteración en el tránsito marítimo impacta de forma inmediata en los precios energéticos.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que el estrecho está bajo control de la República Islámica conforme a las leyes internacionales y advirtió que los buques que no cumplan con los protocolos establecidos “podrían ser atacados o hundidos”.
La tensión ya se refleja en el tráfico marítimo de la zona. Desde el inicio del conflicto, el tránsito de embarcaciones por Ormuz se ha reducido de manera considerable.
Datos de la Lloyd’s Market Association indican que normalmente cruzan cerca de 3,000 buques al mes —unos cien al día— por este corredor marítimo entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán.
Sin embargo, desde el pasado domingo 1 de marzo apenas se han registrado alrededor de 40 tránsitos, de acuerdo con cifras recopiladas por esa organización vinculada al mercado asegurador marítimo.
La asociación explicó que muchos capitanes han optado por mantener sus barcos fondeados en el golfo Pérsico ante la incertidumbre sobre la seguridad de las embarcaciones y sus tripulaciones.
Según Lloyd’s, actualmente permanecen en la zona alrededor de 1,000 buques no sancionados —la mitad de ellos petroleros o gaseros— con más de 1,000 toneladas brutas.
El valor asegurado de estas embarcaciones supera los 25,000 millones de dólares, lo que eleva el riesgo para las compañías navieras y para el comercio energético global.
Analistas de Rystad Energy advirtieron que el conflicto ya comienza a trasladar sus efectos a distintos sectores económicos y alertaron que, si la crisis se prolonga, el petróleo podría alcanzar precios de tres dígitos.
