• Trump habla con la prensa antes de salir de la Casa Blanca para dirigirse a China, un viaje que ya presentó como un “éxito”, antes de comenzarlo
  • Por qué es importante la cumbre entre Trump y Xi, aunque parezca que no dará muchos frutos
  • Por qué es importante la cumbre entre Trump y Xi, aunque parezca que no dará muchos frutos

PEKÍN (AP).— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tenía previsto llegar hoy a Pekín para una visita de Estado a su homólogo chino Xi Jinping, en un momento de inquietud para un mundo preocupado por la guerra, el comercio y la inteligencia artificial.

“Somos las dos superpotencias”, manifestó Trump a los periodistas al salir de la Casa Blanca ayer. “Somos la nación más fuerte del planeta en términos militares. Se considera que China es la segunda”.

Aunque a Trump le gusta proyectar una imagen de fortaleza, la visita de Estado ocurre en un momento delicado para su presidencia, ya que su popularidad se ha visto lastrada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y por el aumento de la inflación como consecuencia de ese conflicto. Trump busca una victoria con la firma de acuerdos con China para que compre más alimentos y aeronaves estadounidenses, y afirma que hablará con Xi sobre comercio “más que sobre cualquier otra cosa”.

Estados Unidos espera iniciar el proceso para establecer una “Junta de Comercio” con China a fin de abordar sus diferencias. La junta podría ayudar a evitar la guerra comercial que se encendió el año pasado tras los aumentos en los aranceles implementados por Trump, una medida a la que China respondió mediante el control de tierras raras. Eso condujo a una tregua de un año el pasado octubre.

Pero Trump llega a Pekín en un momento en que Irán sigue dominando su agenda interna. La guerra ha provocado el cierre de facto del estrecho de Ormuz, haciendo que los precios de la energía se disparen a niveles que podrían afectar el crecimiento económico mundial.

El presidente Trump declaró que Xi no necesitaba ayudar a resolver el conflicto, aunque el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, estuvo en Pekín la semana pasada.

“Tenemos muchas cosas que discutir. No diría que Irán sea una de ellas, para ser sincero, porque tenemos a Irán muy bajo control”, comentó Trump ayer.

La situación de Taiwán también parece ser un tema importante, ya que China está descontenta con los planes de Estados Unidos de vender armas a la isla que el gobierno chino reclama como parte de su propio territorio.

Trump dijo a los periodistas el lunes que hablaría con Xi sobre un paquete de armas autorizado de 11,000 millones de dólares para Taiwán.

Al mismo tiempo, Taiwán —como el principal fabricante de chips del mundo— se ha vuelto esencial para el desarrollo de la IA, y Estados Unidos ha importado en lo que va de año más bienes de Taiwán que de China.

Trump dijo que había hablado con Xi Jinping y que la reunión sería “positiva”, mientras emprendía el viaje con un séquito de asesores, directores de empresas y familiares. Será recibido con una ceremonia, asistirá a un banquete de Estado mañana y tendrá un almuerzo con Xi el viernes.

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