KAMPALA, Uganda (AP).— Las autoridades sanitarias de Uganda confirmaron ayer dos nuevos casos de ébola, con lo que el número total de contagios en el país aumentó a siete.
Todos los casos están relacionados con el brote detectado en la vecina República Democrática del Congo, donde la enfermedad continúa expandiéndose rápidamente. El origen de los contagios en Uganda se remonta a un ciudadano congoleño de 59 años que ingresó el 11 de mayo a un hospital de Kampala, capital ugandesa.
El hombre murió tres días después, antes de que se supiera que estaba infectado con el virus del ébola. Posteriormente, otros dos ciudadanos congoleños dieron positivo tras buscar atención médica en Uganda.
El Ministerio de Salud ugandés informó que los primeros contagios locales fueron confirmados el sábado. Entre ellos se encuentran un conductor y un trabajador sanitario que estuvieron expuestos al paciente fallecido. Desde entonces, otros dos empleados de un hospital privado de Kampala también dieron positivo.
El director nacional de servicios de salud, Charles Olaro, confirmó la situación en un comunicado oficial. “Ambos pacientes han sido ingresados en la unidad de tratamiento designada y ahora están recibiendo atención”, señaló el funcionario. Ante el incremento de los casos, el presidente Yoweri Museveni pidió a la población extremar precauciones para evitar la propagación del virus.
El mandatario instó a los ciudadanos a “dejar de darse la mano” y ordenó posponer un importante evento religioso que cada año reúne a miles de peregrinos provenientes de Congo y otros países. Las autoridades también anunciaron medidas adicionales de contención, entre ellas la suspensión temporal del transporte público y de los vuelos entre Uganda y Congo. El objetivo es limitar el movimiento de personas y reducir el riesgo de nuevos contagios.
Mientras tanto, en la República Democrática del Congo los casos sospechosos de ébola ya superan los 900, principalmente en la provincia oriental de Ituri.
La respuesta sanitaria enfrenta serios obstáculos debido al miedo, la frustración y la desconfianza de la población hacia las autoridades, además de ataques registrados contra centros de tratamiento.
Organizaciones humanitarias advirtieron que carecen del equipo necesario para enfrentar la emergencia. Según los grupos de ayuda, hacen falta protectores faciales, trajes de seguridad, kits de pruebas y bolsas especiales para entierros seguros. Además, el tipo de ébola Bundibugyo responsable del brote “no tiene una vacuna ni un tratamiento aprobados”, mientras las autoridades insisten en que el rastreo de contactos y el aislamiento son fundamentales para contener la enfermedad.
