CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— La situación económica mundial derivada del cierre del estrecho de Ormuz podría resultar más perjudicial que los aranceles impuestos por la Casa Blanca el año pasado e incluso acercarse a los efectos de la crisis provocada por la pandemia de covid-19 en 2020, según economistas en jefe consultados por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

Ante el actual entorno de incertidumbre, los especialistas prevén un debilitamiento del crecimiento global en los próximos 12 meses, lo que revertiría el optimismo moderado observado a inicios de 2026. También anticipan una visión más cautelosa sobre el impacto económico de la inteligencia artificial (IA).

En el informe Panorama de los economistas en jefe, el WEF señaló que los expertos consideran que “el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz alimentan temores de un gran shock económico mundial”.

Los encuestados calificaron la interrupción actual en esa vía marítima estratégica como “significativamente más perjudicial que la turbulencia arancelaria del año pasado”. Advirtieron que, si el cierre se extiende hasta la segunda mitad del año, sus efectos podrían acercarse a la gravedad de la crisis del covid-19 debido a impactos acumulados en las cadenas globales de suministro, los costos energéticos y los precios de los alimentos.

Entre las conclusiones del sondeo destaca que las consecuencias afectarían con mayor intensidad a Medio Oriente y el norte de África, regiones que hace apenas unos meses figuraban entre las más prometedoras en términos de crecimiento. Ahora se prevé para ellas una expansión débil o muy débil.

El informe también advierte que Europa enfrenta crecientes riesgos de estanflación, ante la combinación de menor crecimiento y mayores presiones inflacionarias. En contraste, India y Estados Unidos mantendrían una relativa resiliencia gracias al dinamismo de la demanda interna y la inversión.

Pese al deterioro de las perspectivas, los economistas no anticipan una desaceleración severa. La mayoría descarta una recesión global durante los próximos 12 meses, aunque reconoce pocas posibilidades de que la economía gane fortaleza en el corto plazo.

“Mucho dependerá de la duración de la perturbación”, señalaron. Un impacto temporal permitiría una recuperación posterior, mientras que un cierre prolongado incrementaría las presiones sobre la economía mundial.

Los especialistas también alertaron sobre una creciente tensión en los mercados financieros. El 79% prevé mayor volatilidad en los mercados de deuda privada debido a señales de estrés crediticio; el 74% espera movimientos más bruscos en la deuda pública y el 68% anticipa una mayor volatilidad bursátil.

Respecto a la IA, el 92% de los economistas considera que su adopción continuará acelerándose durante el próximo año. Sin embargo, el optimismo sobre la rapidez con que esta tecnología generará aumentos de productividad se ha moderado.

De acuerdo con la encuesta, las ganancias significativas de productividad derivadas de la IA tardarán más en materializarse en casi todos los sectores en comparación con las expectativas expresadas por los encuestados en enero de 2026.

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