Una mujer sostiene la foto de un menor víctima de trastornos derivados de la adicción a las redes sociales, afuera del tribunal de Oakland
Una mujer sostiene la foto de un menor víctima de trastornos derivados de la adicción a las redes sociales, afuera del tribunal de Oakland

OAKLAND, EE.UU.— Un exdirector de ingeniería de Meta que ha testificado ante el Congreso sobre la seguridad infantil en Instagram declaró ayer en un juicio sin precedentes contra la empresa de redes sociales que la plataforma adoptó un enfoque de “no preguntes, no digas” respecto a la presencia de niños menores de 13 años en sus redes sociales.

En su segundo día de testimonio, Arturo Béjar afirmó que Meta priorizó las ganancias por encima de la seguridad al momento de diseñar sus productos, enfocándose en la frecuencia y el tiempo que las personas permanecían en la red social, incluso si eso perjudicaba su bienestar mental.

“Si dejas de usar el producto, no van a ganar dinero”, expresó.

El juicio, que comenzó el martes en un tribunal federal de Oakland, California, enfrenta a Meta contra los estados de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, y se tiene previsto que se extienda por unas seis semanas.

La demanda acusa a Meta de contribuir a la crisis de salud mental entre los jóvenes al diseñar deliberada y conscientemente ciertas funciones adictivas y posteriormente ocultar esos daños al público. También sostiene que la compañía recopila datos de niños menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres, en violación de la ley federal.

Los estados buscan cambios en Facebook e Instagram, así como indemnizaciones económicas, que podrían incluir miles de millones de dólares en sanciones.

“En particular, la actitud en Instagram era ‘No preguntes, no digas’”, subrayó Béjar en respuesta a una pregunta sobre la postura de la empresa hacia los usuarios menores de 13 años.

Béjar trabajó en Facebook entre 2009 y 2015, y luego regresó a la compañía de 2019 a 2021. Testificó ante el Congreso en 2023 sobre las redes sociales y la crisis de salud mental en los adolescentes, asegurando que los ejecutivos de Meta —incluido el director general Mark Zuckerberg— sabían de los daños que Instagram estaba causando, pero optaron por dejarlo pasar.

Béjar testificó ayer que las evaluaciones de desempeño y la compensación para aquellos que trabajaban en los productos visibles para el usuario giraban en torno al número de usuarios y el tiempo que pasaban en línea.

“En ese contexto, la seguridad pasaba a segundo plano”, manifestó.

Béjar repasó funciones de Meta que, según dijo, fueron diseñadas para adultos y son “intrínsecamente inseguras para los adolescentes”.

Entre ellas se incluye la reproducción automática de videos, la cual puede llevar a los adolescentes a ver videos potencialmente dañinos incluso sin haber hecho clic en ellos, así como diversos contadores que registran cuántas personas dieron “me gusta”, vieron o comentaron tu contenido, o cuántos seguidores tienes.