WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá esta semana al líder chino Xi Jinping en Washington, en un encuentro orientado a estabilizar la relación entre las dos mayores economías mundiales mientras se intensifica su competencia comercial y tecnológica, particularmente por la inteligencia artificial (IA).
La visita de Xi, que comienza hoy miércoles, será la primera que realiza a Washington en 10 años y marcará su tercer encuentro con Trump desde el inicio de su segundo mandato del presidente estadounidense a la Casa Blanca. No se espera un gran acuerdo, pero ambos gobiernos buscan mantener abiertos los canales de diálogo.
“El hecho de que se reúnan, y de que haya diálogo y se vaya construyendo esa relación, probablemente sea tan importante como los resultados de la reunión”, señaló el senador republicano Steve Daines, de Montana, quien asesora a Trump sobre China.
Cui Tiankai, exembajador chino en Estados Unidos, reconoció que entre ambos países “siempre hay problemas, a veces problemas muy grandes”, aunque aseguró que harán esfuerzos para mantener la estabilidad general.
Carrera tecnológica
El encuentro ocurre después de que ambos países redujeran la intensidad de la guerra comercial del año pasado, cuando intercambiaron elevados aranceles de represalia. Sin embargo, mantienen restricciones comerciales y tecnológicas.
La inteligencia artificial ocupa un lugar central. Estados Unidos restringe las exportaciones hacia China de los chips de IA más potentes y ha acusado a desarrolladores chinos de utilizar modelos estadounidenses para extraer sus capacidades mediante la denominada destilación.
Beijing sostiene que esa práctica es utilizada ampliamente, incluso por empresas estadounidenses, y acusa a Washington de intentar monopolizar la industria.
Pese a las diferencias, ambos países estudian una cooperación limitada. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó que Washington propuso un “mecanismo de notificación” para incidentes de IA que puedan afectar la seguridad nacional.
Tensiones persistentes
Estados Unidos y China también mantienen diferencias sobre comercio, Irán y Taiwán. Washington impuso restricciones a empresas y productos chinos, mientras Beijing respondió con controles de exportación y medidas contra compañías estadounidenses.
La Casa Blanca estableció en julio un arancel de 12.5% a importaciones de 60 socios comerciales, incluida China, y planea otro adicional de 7.5% para productos chinos.
Beijing también defiende su derecho a comerciar con Irán, mientras Washington busca aislar económicamente a Teherán.
Taiwán continúa como uno de los asuntos más sensibles. Beijing reclama la isla autogobernada como territorio propio, mientras Estados Unidos está obligado por su legislación interna a proporcionarle suficiente equipo y tecnología para su autodefensa.
En este escenario, ambos gobiernos buscan gestionar sus diferencias sin abandonar sus respectivos intereses económicos, tecnológicos y estratégicos.
