ROMA (AP).— El papa León XIV declaró este sábado que la pena capital es “inadmisible”, en el marco del Día Mundial contra la Pena de Muerte y mientras Estados Unidos prepara la transmisión en vivo de la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, condenado por un tiroteo en 2009 en la base militar de Fort Hood.

En una publicación en la red social X, el pontífice retomó la enseñanza de la Iglesia católica, modificada en 2018 por su antecesor, el papa Francisco, para establecer que la pena de muerte es inadmisible en todas las circunstancias, debido a que atenta contra la dignidad inherente de la persona.

“El bien común puede protegerse y los requisitos de la justicia pueden salvaguardarse sin recurrir a la pena capital”, señaló León XIV en su cuenta oficial, @Pontifex. Añadió que existen sistemas penitenciarios capaces de proteger a la sociedad sin privar por completo a los condenados de la posibilidad de redimirse.

El mensaje concluyó con la etiqueta #NoDeathPenalty (#NoALaPenaDeMuerte), aunque el pontífice no mencionó directamente la ejecución prevista en Estados Unidos ni el intento fallido de aplicar una inyección letal en Tennessee, que también reavivó el debate sobre la pena capital en ese país.

Vaticano cuestiona la transmisión de la ejecución

La publicación del papa se difundió horas después de que el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y uno de sus principales colaboradores, cuestionara expresamente los planes estadounidenses de transmitir en vivo la ejecución de Hasan.

“Es realmente incomprensible que se quiera utilizar este sistema hoy en día”, declaró Parolin, según información difundida por Vatican News. El cardenal sostuvo que la Iglesia se opone a la pena de muerte porque es incompatible con la dignidad humana y no constituye un elemento disuasorio.

“No es aceptable que se espectacularice la muerte; por muy culpable que sea la persona, existen otros sistemas”, añadió.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció el jueves que la ejecución de Hasan está programada para el 3 de diciembre en Fort Hood y que será transmitida en vivo.

Hasan fue declarado culpable de matar a 13 personas y herir a otras 32 durante el tiroteo ocurrido en 2009 en esa instalación militar.

Por su parte, el arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, manifestó “conmoción” y “gran tristeza” ante la decisión de transmitir la ejecución.

“De ninguna manera pueden justificarse las acciones de Hasan, pero esta decisión es una promoción bárbara de una cultura de la muerte y debe reconsiderarse”, expresó en un comunicado difundido el viernes.

Coakley advirtió que la ejecución pública, incluso de una persona responsable de causar daños graves, podría debilitar el tejido moral de la sociedad estadounidense y dejar una marca en la conciencia de sus ciudadanos.

Francisco modificó la doctrina católica en 2018

La posición actual de la Iglesia católica frente a la pena de muerte quedó establecida en 2018, cuando el papa Francisco modificó el Catecismo de la Iglesia Católica para declarar inadmisible la pena capital en todas las circunstancias.

Antes de ese cambio, el documento oficial de la doctrina católica no descartaba la pena de muerte cuando se considerara el único medio posible para defender eficazmente la vida de las personas frente a un agresor injusto.

Papas anteriores habían respaldado esa posibilidad, aunque san Juan Pablo II impulsó una postura cada vez más crítica y pidió poner fin a la práctica. También subrayó que las personas condenadas merecen dignidad, al igual que quienes no han cometido delitos.

León XIV ha mantenido el énfasis de su antecesor en la dignidad de las personas privadas de la libertad. Durante sus viajes papales, las visitas a prisiones han formado parte de sus actividades para transmitir un mensaje de esperanza y recordar que los reclusos no pierden su dignidad ni la posibilidad de redimirse.

En abril, durante su visita a la prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial, el pontífice dijo a los internos: “Si alguno de ustedes teme ser abandonado por todos, sepa que Dios nunca lo abandonará y que la Iglesia estará a su lado”.

El papa tiene previsto visitar una prisión en Buenos Aires durante su próxima gira por América Latina.