Los niños diagnosticados con TDAH tienen una vida difícil

Adolescente da su testimonio al ser paciente TDAH

CIUDAD DE MÉXICO (Xinhua).– Para Emiliano Becerril, un adolescente mexicano de 13 años diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) desde hace un lustro, “la salud mental es tan importante como la física, aunque a veces no le demos importancia”.

Cuando “Emy”, como le dicen sus amigos, tenía dos años presentaba algunas conductas particulares que llamaron la atención de su madre, entre ellas, que no podía mantenerse quieto por más de tres minutos y su poca tolerancia a la frustración.

“Desde que nació, mi hijo lloraba casi todo el día y dormía poco. Conforme fue creciendo se desesperaba por cualquier cosa y se golpeaba en la cabeza al no lograr sus objetivos, algo que no había visto en ningún otro niño”, según relató su mamá. Fanny Rojas.

Fanny decidió acudir con varios psicólogos para intentar diagnosticar al menor; sin embargo, pasaron ocho años antes de acudir con un psiquiatra y lograr definir el problema: TDAH.

“La vida de mi hijo no ha sido fácil, perdió a su padre a los ocho años y se ha tenido que enfrentar a la discriminación y cierta estigmatización en la escuela y, en ocasiones, a la falta de comprensión de algunos de sus familiares”, señaló Fanny con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra cada 10 de octubre.

“Emy” ha cambiado tres veces de escuela debido a que no todos los colegios entienden algunos de sus síntomas, entre ellos, hablar en exceso, golpetear con las manos o pies de manera frecuente y la dificultad para mantener la concentración.

“Cuando iba a las entrevistas en los colegios me decían que era un trastorno de moda y un pretexto con el que los padres justificaban el mal comportamiento de sus hijos. Este tipo de pensamientos me dejaba triste y decepcionada”, dijo Fanny.

Hace cinco años, la vida de “Emy” cambió por completo con la atención de una psiquiatra y el acompañamiento de una psicóloga del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, ubicado en Ciudad de México, donde encontraron apoyo integral.

“Siento que a mi hijo le benefició encontrar un lugar donde había otros niños con el mismo problema; sin embargo, me di cuenta de que las enfermedades mentales están muy olvidadas y es muy difícil diagnosticarlas. Pasa mucho tiempo”, expresó Fanny.

Cada semana acude a terapia psicológica y toma un medicamento que le ayuda a controlar sus impulsos y emociones, lo que ha beneficiado su interacción con los demás.

“Es muy duro vivir nervioso y, en ocasiones, se me olvidan las cosas como las tareas de matemáticas, pero con el apoyo de mi familia y maestros he podido salir adelante”, agregó Emiliano.

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