Las manchas en la piel tienen una causa distinta y es importante saberla antes de iniciar un tratamiento

Saber qué las causa

Las manchas pueden mermar la calidad de vida, pero antes de tratarlas es importante saber el tipo de mancha al que nos enfrentamos.

Según informa “El País”, si un melanoma cutáneo se trata erróneamente con láser o peeling químico, dificulta el diagnóstico exacto, incluso con análisis microscópico tras la biopsia, alerta Agustín Viera, coordinador nacional del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica y dermatólogo coordinador de la Clínica Dermatológica Ivalia.

Una vez descartada la malignidad, él usa láser ultrapulsado en billonésimas de segundo a baja energía “para evitar el efecto inflamatorio, que destruye y elimina incluso los pigmentos más oscuros y pequeños”.

La luz pulsada es también una alternativa para Viera en pacientes propensos a la inflamación. Su colega Vicent Alonso Usero, director del Instituto dermatológico del Hospital Vithas 9 de Octubre, en Valencia, añade que la última tecnología permite emitir pulsos ultracortos y ser más eficaz.

Distintos tipos

Si en vez de salpicaduras, parecen manchurrones te encuentras ante manchas difusas. Las más temidas son el melasma (tiene factores genéticos y hormonales) y la lentiginosis solar (producida por radiación crónica). Mejorar cualquiera de ellas es todo un reto: hay que tener en cuenta el tipo de célula que las provoca, la profundidad a la que estén, qué está favoreciendo el manchado y el fototipo de la paciente.

En general, el tratamiento consiste en una combinación personalizada con cuatro fines: controlar las causas, eliminar lo manchado, destruir los pigmentos sueltos y controlar a la bestia (al melanocito, la célula culpable de las manchas cuando su actividad se descontrola).

“La primera recomendación es evitar la exposición al sol y aplicar fotoprotector de amplio espectro”, explica Elia Roó, dermatóloga de la clínica Clider, en Madrid, e integrante de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Para eliminar los queratinocitos cargados de melanosomas (manchados), todos apuestan por el retinol y peelings que aceleren la renovación de la capa superficial de la piel, en consulta.

Uno de los activos favoritos de los dermatólogos para acabar con el festival de pigmentos organizado por los melanocitos es la hidroquinona (tópica), a veces combinada con un derivado de la vitamina A, un corticoide y ácido kójico, azelaico, glicólico, láctico, ascórbico, etcétera, según apunta Viera. Elia Roó advierte de que, aunque da buenos resultados, puede causar irritación y no debe utilizarse durante un tiempo prolongado. Y ante la creciente oferta de pinchazos con tranexámico, la experta señala: “Vía oral es más eficaz, pero no apto para todos los pacientes”.

 

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