“Scary Monsters and Nice Sprites” inhibiría su reproducción
AUSTRALIA.- Una nota del medio VICE Australia informa que un grupo de investigadores observó que los mosquitos chupaban menos sangre y se reproducían menos cuando los exponían a la canción “Scary Monsters and Nice Sprites”, de Skrillex.
Difundida en 2010, la canción hizo acreedor a tres premios Grammy al ahora famoso productor de música electrónica y marcó el inicio de una época de breve de popularidad masiva del dubstep.
El dubstep es una palabra del idioma inglés la cual hace referencia a un tipo de género de música, en concreto a “la música electrónica de baile”. La página Web Allmusic, la califica como “producciones formadas por ajustadas series de loops con líneas de bajo abrumadoras y patrones rítmicos reverberantes, simples troceados y vocales ocasionales”.
Menos ataques
En cuanto a la canción “Scary Monsters and Nice Sprites” la semana pasada, un equipo de científicos publicó un estudio muy importante en la revista Acta Tropica bajo el título: “La canción electrónica “Scary Monsters and Nice Sprites” reduce el ataque al portador y el éxito de apareamiento en el vector del dengue”.
El fundamento de la investigación es que los mosquitos parecen chupar menos sangre y tener menos sexo mientras escuchan a Skrillex. Y los investigadores creen que esto podría proporcionar “nuevas vías, basadas en la música, para el desarrollo de medidas de control y protección personal contra las enfermedades transmitidas por los mosquitos”.
Alimentación y apareamiento
Para el experimento, los científicos crearon dos entornos en los cuales estudiar los comportamientos de alimentación y apareamiento del Aedes aegypti, también conocido como el mosquito de la fiebre amarilla: un entorno silencioso, y otro donde “Scary Monsters and Nice Sprites” sonaba fuerte en un altavoz cercano. En cada caso, un enjambre de hambrientos mosquitos hembra , con 12 horas de ayunos, fue introducido en una jaula con un hámster, informa Live Science.
En el entorno silencioso, los voraces mosquitos descendieron sobre el hámster después de un promedio de 30 segundos. Sin embargo, los investigadores observaron que los mosquitos en el ambiente con música de Skrillex, demostraron un retraso en el tiempo de respuesta y una reducción en sus acercamientos al hámster. También descubrieron que la alimentación con sangre era poco frecuente mientras sonaba la música y que los adultos en el entorno con música copularon mucho menos que sus contrapartes del entorno sin música.

Los investigadores especulan diciendo que las vibraciones agresivas y ruidosas de la canción podrían haber confundido a los mosquitos, los cuales necesitan sincronizar sus aleteos para atraer a una pareja. Como resultado, los mosquitos que escucharon a Skrillex tuvieron aproximadamente cinco veces menos sexo que sus contrapartes silenciosos.
“Tanto los machos como las hembras producen sonidos al batir sus alas”, señalaron los autores del artículo. “Para que se produzca un apareamiento exitoso, el macho debe armonizar el tono de su aleteo con el de su pareja utilizando la sensibilidad auditiva”, dice la nota que reproduce Excélsior.
“Los adultos expuestos a la música copularon con mucha menos frecuencia que sus contrapartes mantenidos en un ambiente silencioso”.
Caso “Mithbusters”
Este es solo un estudio más de la supuesta influencia de la música sobre organismos distintos de los humanos: hace varios años, en un capítulo del desaparecido programa “Cazadores de mitos” de Discovery Chanel se planteó la teoría de que una variedad de habas crecía y fructificaba de modo diferente si estaban expuestas a rock metálico, música clásica, insultos y palabras altisonantes y en un entorno silencioso. Los resultados no fueron del todo significativos.

Algunos van más allá y afirman que las plantas reaccionan no solo al hablarles, sino a las emociones que experimentan sus cuidadores.
Así las cosas, ahora ya sabemos que gracias a Skrillex es posible que los mosquitos disminuyan su reproducción y nos chupen menos la sangre si oímos “Scary Monsters and Nice Sprites”.— Hipólito Pacheco Perera

