Estrés, angustia y miedo trastocan muchas vidas
La angustia, el estrés, el miedo y la depresión son algunos estados emocionales que podrían desbocarse durante la cuarentena por el Covid-19, considera la maestra en psicoterapia Patricia Gilí López, presidenta del Colegio de Psicólogos del Estado de Yucatán.
En lo que va del mes, el Colegio ha atendido varios casos, incluyendo de personas que viven con el miedo de que si se llegan a infectar pueden morir.
La profesional resalta que el aislamiento está teniendo efectos en las familias, especialmente en las que tienen niños con alguna condición, las que son disfuncionales y en las que hay alcoholismo.
En el caso de las personas que no están acostumbradas a estar en casa, señala la maestra Gilí, los espectros se incrementan. “Las actividades han cambiado y estamos expuestos a algo totalmente desconocido; los adultos lo podemos entender mejor, pero, los niños y adolescentes, no tanto”.
En ese caso, es importante que los papás tomen conciencia, sean claros y dirijan información fidedigna y siempre con mensajes de esperanza. “No estar hablando de este tema y dirigirlo a los comentarios catastróficos, no contagiarlos con mucha información que a veces ni siquiera es real”.
También aconseja “mentalizarnos que esto es temporal y dirigir nuestros pensamientos a cuestiones positivas, como escuchar música, hacer ejercicio y tener una buena alimentación”.
Opina que las personas que siguen trabajando, sobre todo el personal de salud —el más expuesto a la enfermedad— necesitan acompañamiento o apoyo psicológico porque podrían colapsar mentalmente. “Ellos (los trabajadores de la salud) son humanos, sienten… y por mucho que estén entrenados, (la pandemia) es algo desconocido; pueden estar acostumbrados a la muerte, pero no a una muerte en masa como se está viendo en este momento”.
Recomienda ofrecer apoyo en casa. “La familia es el puntal para estas personas que están en primera línea; hay que apoyarlas a que tengan los cuidados extremos cuando lleguen a casa, porque en algunos vienen tan perturbados que a lo mejor llegan con el afán de estar con la familia, que es donde se sienten protegidos y se pueden olvidar de seguir las reglas o de cubrir al cien por ciento estas medidas”.
Por eso es importante que la familia “más allá de rechazar o de tener comentarios que le puedan afectar a estas personas que están expuestas, deben ser un medio de apoyo y de protección para que ellos se sientan seguros en este núcleo”.
La maestra Gilí también se refiere a las personas que padecen alguna adicción como alcoholismo o ludopatía. “Los ánimos de la persona que sea dependiente obviamente se van a disparar. Empiezan a tener la necesidad de consumir y esto obviamente repercute en toda la familia. ¿Cómo controlas a la persona si no tiene la sustancia?”.
“La persona, dado que tiene restringido el acceso a todo eso, entra en una desesperación y obviamente eso repercute en los demás miembros de la familia, y si a eso le agregas que es una familia disfuncional donde hay presencia de violencia, entonces se incrementa y es más difícil”, advierte.
Para ello, el Colegio está trabajando en conjunto con el Instituto de la Mujer, al quele canalizan los casos que, en cierto modo, requieran de una cuestión jurídica; también colabora con la plataforma “Mérida nos Une”, que el Ayuntamiento de Mérida informó que tendrá una línea telefónica de Ayuntatel para que la persona que necesite ayuda psicológica sea canalizada con un profesional del Colegio, quien le brindará un acompañamiento o los primeros auxilios psicológicos.— Jorge Iván Canul Ek
