A veces pensamos que la edad es un factor determinante para comenzar o dejar de cuidarnos. He tenido pacientes que me dicen que como tienen 20 años no les preocupa el cáncer de mama y, en el otro extremo, he escuchado a mujeres mayores de 50 años decir que como ya no les dio ya no deben tener ninguna precaución.
A este respecto los números oficiales son muy claros y podemos tajantemente aseverar que desde 2006 se han encontrado casos de cáncer de mama es adolescentes de 15 años y en mujeres adultas por encima de los 75 años.
Esta enfermedad es la primera causa de muerte en las mujeres mexicanas, reportándose al menos 13 muertes diarias en el país debido a esta causa; es decir, cada dos horas muere una mujer a causa de cáncer de mama.
Acciones claves
¿Qué podemos hacer al respecto? En primera instancia dejar muy claro que toda mujer, sin importar su edad, debe revisarse y cuidar de su salud. Un diagnóstico temprano permite trazar un plan de acción y en muchas de las ocasiones evita la muerte, y en segundo lugar, compartir esta información valiosa con todas las mujeres.
Sin importar tu edad, debes saber que la autoexploración es la primera de las herramientas con las que contamos. Conocernos y detectar cualquier cambio en la coloración, textura, movilidad o inclusive sentir algún bulto nos puede literalmente salvar la vida.
Este examen debe realizarse todos los meses y el mejor momento es mientras nos bañamos para poder ayudarnos con el jabón a deslizarnos por todas las áreas. Dato relevante es que no debemos olvidar de revisar nuestra axila, ya que la cola de Spence, parte anatómica de la glándula mama, se aloja en este lugar.
Otro elemento con el que contamos las mujeres para nuestro cuidado es la revisión física realizada por un experto, es decir un ginecólogo, ya que dicho especialista al tener mucha experiencia se encuentra adiestrado para detectar pequeños nódulos o tumoraciones que para las manos no médicas muchas veces pasan inadvertidas.
Así que acudir a nuestro médico de confianza al menos una vez al año es fundamental para poder decir a los cuatro vientos que predicamos el amor propio.
Ahora que también contamos con estudios médicos de imagen, que brindan al médico mayor información de ser necesario, como son el ultrasonido mamario y, por supuesto, la tan referida mamografía.
Si bien el ultrasonido pudiera considerarse molesto, más por el pudor de enseñar los senos que por un dolor como tal, la información obtenida solo podrá distinguir entre ciertas patologías y la indicación de dicho estudio debe ser puntual y a solicitud explícita de su médico.
En cambio, la mamografía es un estudio que, si bien es molesto e inclusive pudiera llegar a ser un poco doloroso dependiendo del volumen de la glándula (generalmente es más molesto para los volúmenes grandes), es muy específico para la búsqueda de alguna tumoración maligna que, de encontrarse, puede ser sometida a biopsia con aguja para determinar su estadio o el tipo y la etapa de cáncer de la cual pudiera tratarse. Este estudio es recomendado a partir de los 40 años y de manera anual.
Como podemos ver lo más importante es ejercer acciones concretas en pro de nuestra salud, autoexplorarnos y acudir a nuestro ginecólogo, pero lo que queda estrictamente prohibido es pensar que, por pertenecer a cierto grupo de edad, estamos fuera de peligro. Hoy 19 de octubre, es Día Internacional del Cáncer de Mama.
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