Metanfetamina, la droga conocida como cristal, altamente estimulante y adictiva, afecta directamente el sistema nervioso central. Su presentación para consumo suele ser en forma de piedra, polvo o pastilla, con tonalidades que varían del blanco al amarillo claro. Se puede fumar, inhalar, ingerir o inyectar.

Los efectos estimulantes del cristal suelen ser intensos y duraderos, provocando un marcado incremento de energía, euforia y brindando al consumidor un exceso de confianza en sí mismo. Uno de los grandes peligros es su precio y las sustancias que utilizan en su preparación llegando en ocasiones a ser mezclado con ácido muriático. Este derivado sintético de la metanfetamina es altamente adictivo y puede llevar rápidamente a la dependencia causando una serie de efectos físicos como la pérdida de apetito, la pérdida de peso rápida, la falta de sueño, la sequedad de boca, la sudoración excesiva y la dilatación de las pupilas.

También puede aumentar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura corporal, lo que puede llevar a problemas cardiovasculares y daño cerebral.

Produce estados de alteración mental que llevan a ansiedad, depresión, psicosis y comportamientos agresivos o violentos.

Además, puede provocar cambios en la personalidad, problemas de memoria, concentración, alucinaciones y paranoias que, en algunos casos, han llevado a las personas que lo consumen a ponerse en situaciones de alto peligro para la vida o inclusive al suicidio.

Otras de las actividades de riesgo es tener relaciones sexuales sin protección o compartir agujas, lo que aumenta el riesgo de infecciones de transmisión sexual. La sobredosis de esta droga puede llegar a ser mortal.

Desafortunadamente el uso de esta droga entre los jóvenes es una práctica que va en incremento constante desde hace aproximadamente 5 años.

En México, en el período de pandemia, el consumo de drogas en adolescentes y jóvenes de entre 15 y 24 años, aumentó un 15%; por otro lado, el consumo de marihuana subió un 17% y el de alcohol, un 14%.

De acuerdo a expertos del área de la salud, durante la pandemia, la mayoría de los países ha informado un aumento del consumo de cannabis. En los últimos 24 años, la potencia de la marihuana se multiplicó por cuatro y cada vez menos adolescentes perciben su consumo como perjudicial (el porcentaje de adolescentes que perciben el consumo del cannabis como perjudicial ha disminuido un 40%); datos preocupantes que encienden las alarmas en todo el mundo.

Aunado a lo anterior el rol de las redes sociales ha permitido que los jóvenes puedan conseguir cualquier tipo de droga de manera fácil, contando inclusive con aplicaciones en las cuales puedes hacer dichos pedidos “especiales”. Si detectas algún comportamiento raro en algún joven te invito a estar alerta y recordar que el núcleo familiar siempre debe ser el más grande protector de nuestra juventud.

(*) Facebook, YouTube, Instagram y Twitter @DraYeusviFlores Email drayeusviflores@gmail.com Página web www.drayeus.com

 

 

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