En ocasiones los bebés son acusados de intolerancia a la lactosa, y nosotros tenemos que desmentir esa acusación, expresa la doctora Claudia Sifuentes Vela, gastroenteróloga y pediatra, quien explica que en realidad existe una diferencia entre la alergia a la lactosa y la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV).
La especialista fue una de las participantes del Foro Conmemorativo por la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se efectuó en el auditorio del Centro Cultural Olimpo, bajo la organización del Colegio de Pediatría del Estado de Yucatán y el Colegio Mexicano de Nutriólogos Capítulo Yucatán.
Con la charla: “Leche humana e intolerancia a la lactosa”, la doctora explica que los bebés suelen ser acusados de intolerancia a la lactosa, pero muchas veces no es así, ya que es un concepto o diagnóstico que con poca frecuencia se va a encontrar en los recién nacidos y lactantes. Además, resalta que la alergia a la proteína de leche de vaca es algo diferente.
¿Qué es la lactosa?
La lactosa, detalla, es un disacárido presente en la leche de los mamíferos, y esto, claro, aplica también a la leche materna.
Además, es la principal fuente de hidratos de carbono en la etapa neonatal y es sintetizada en la glándula mamaria por la lactosa sintetasa. Hay un 7% de hidratos de carbono en la leche materna.
No hay evidencia de que factores dietéticos en la ingesta materna impacten en la composición de los hidratos de carbono en la leche humana, indica la especialista. “Pero sí hay una relación con la composición de ácidos grasos y micronutrimentos, como las vitaminas liposolubles, la vitamina B1 y la vitamina C“.
Diferencia entre intolerancia a la lactosa o leche de vaca

Explica que si hay una alergia lactosa esto no tiene que ver con la ingesta de alimentos de la mamá, pues, sin importar la dieta y si consume, leche, yogurt u otros derivados de lacteos, la madre seguirá produciendo la lactosa en la glándula mamaria.
“No así si se trata de una alergia a la proteína de la leche de vaca, ya que cuando hay esta sospecha, si ya hay que eliminar los lácteos en la dieta de la madre”.
La especialista puntualiza que la actividad de la lactasa -floricina-hidrolasa inicia su actividad alrededor de las 34 semanas de gestación. Se tiene un pico máximo al nacer y disminuye 10 % en el destete.
La deficiencia congénita primaria de lactasa apunta que no suele ocurrir en los menores de dos años, lo más común es que aparezca entre los 5 y 6 años.
En tanto que la deficiencia secundaria de lactasa puede deberse a una causa subyacente, gastroenteritis viral, alergia a proteínas de la leche de vaca, enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn y giardiasis.
¿Hay bebés intolerantes a la lactosa? Estos son los signos
La deficiencia congénita de lactasa, aunque es muy rara, puede presentarse en los recién nacidos, y ser causa de una diarrea intratable, a menos que se reconozca el padecimiento.
Cuando hay intolerancia a la lactosa, subraya, algunas de las manifestaciones clínicas son:
- Diarrea acuosa.
- Dolor abdominal.
- Distensión abdominal.
- Borborismos.
- Náuseas y vómitos.
Los padres suelen referir heces líquidas que huelen muy fuerte, ácidas, y que favorecen una rápida rozadura de los bebés.
En síntesis, la Dra. Claudia Sifuentes, dice que la intolerancia a la lactosa es poco frecuente en recién nacidos y lactantes. Es más probable que los síntomas digestivos correspondan a trastornos funcionales, como cólicos.
Reitera que la dieta materna no influye en la cantidad de la lactosa, y que la eliminación de lácteos en la dieta de la madre sólo se justifica en el contexto de la alergia a la proteína de la leche de vaca.
La intolerancia a la lactosa y a la APLV pueden coexistir, pero recalca que no contraindica la lactancia materna.
