Cada tercer lunes de enero es conocido como “Blue Monday”, supuestamente el día más deprimente del año. Pero, ¿realmente tiene sustento? La verdad es que este término nació en 2005 como parte de una campaña publicitaria de una agencia de viajes inglesa que argumentaba que factores como el regreso a la rutina después de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, los gastos de las festividades, el clima frío y el abandono de los propósitos de Año Nuevo nos sumían en la tristeza. La solución que proponían: viajar.
Sin embargo, lejos de ser un concepto científico el “Blue Monday” se ha convertido en un recordatorio mediático y comercial.
Aunque no necesitamos un día especial para hablar de la depresión, esta fecha nos brinda una oportunidad para reflexionar sobre un problema que afecta profundamente a nuestra sociedad, especialmente en Yucatán.
En nuestro estado, según el Boletín de Vigilancia Epidemiológica del gobierno federal, se registraron 3,894 casos de depresión en 2024.
Pero esta cifra podría ser solo la punta del iceberg, ya que la depresión es un problema silencioso y, muchas veces, invisible. Expertos advierten que la depresión, junto con la ansiedad, podría convertirse en el problema de salud pública número uno en los próximos años.
Factores culturales y ambientales también influyen. Mientras que en otros lugares el frío y los días grises pueden ser detonantes, en Yucatán el calor persistente incluso en enero puede generar una sensación de estancamiento.
Por otro lado, la importancia de la familia en nuestra cultura, aunque es una fortaleza, también puede convertirse en una fuente de presión si no cumplimos con las expectativas sociales, lo que a menudo exacerba la sensación de fracaso personal. La depresión no es solo sentirse triste.
Según la terapia cognitivo-conductual (TCC), se trata de un trastorno en el que los pensamientos negativos, emociones intensas y cambios en el comportamiento se retroalimentan. Es como quedar atrapado en un ciclo donde pensamientos como “soy un fracaso”, “nunca voy a salir de esto”, “no soy suficiente”, “nadie me quiere”, “no soy importante” se vuelven constantes y difíciles de romper.
Además, la TCC explica que muchas personas caen en patrones de evitación, dejando de hacer actividades que antes disfrutaban, lo que reduce los momentos de gratificación y refuerza la depresión. Sin embargo, la buena noticia es que hay formas de tratarla, desde la terapia psicológica y el tratamiento psiquiátrico, hasta el apoyo espiritual o herramientas modernas como la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT).
El pensamiento estoico nos brinda una perspectiva interesante para afrontar los desafíos emocionales. Marco Aurelio decía: “El dolor no viene de lo que pasa, sino de cómo lo interpretamos. Y cambiar esa interpretación está en nuestras manos”. En otras palabras, no podemos controlar todo lo que nos sucede, pero sí podemos decidir cómo reaccionar. Cada día es una nueva oportunidad.
Si ayer fue malo, hoy tienes la posibilidad de escribir una historia diferente. Como decía Séneca: “Empieza a vivir como si cada día fuera una nueva vida”. Reflexiona sobre lo que realmente importa para ti, deja atrás lo que no puedes controlar y concéntrate en lo que está bajo tu influencia.
La depresión es un problema real, no un simple invento del “Blue Monday”. Pero es superable. Si te sientes abrumado, no dudes en buscar ayuda. En Yucatán hay recursos y profesionales dispuestos a acompañarte. Recuerda: cada paso que das para mejorar tu salud mental es un paso hacia una vida más plena y significativa. Aprovechemos este día para hablar, escuchar y actuar.
Director de la Escuela de Psicología de la Universidad Anáhuac Mayab.
